El 25 de febrero de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó una iniciativa de reforma constitucional en materia electoral que modifica pilares centrales del sistema político mexicano.
Aunque el documento difundido expone diez ejes generales, el texto jurídico completo —es decir, el articulado detallado que modificaría la Constitución— aún no se ha hecho público. Esto significa que el debate se está dando con base en lineamientos generales, pero sin conocer aún la redacción precisa de los artículos que se modificarían.
Lo que sí es claro es que la propuesta toca tres dimensiones estructurales:
- Cómo se integran la Cámara de Diputados y el Senado.
- Cuánto cuesta organizar elecciones.
- Cómo se controla el dinero y la propaganda política.
Además, revive un debate histórico en México: la reelección.
Esta es la explicación completa para entender qué propone realmente la reforma, qué cambia y por qué está generando tensión política.
1. El centro del debate: los plurinominales
Para entender la reforma hay que partir de cómo se integra hoy la Cámara de Diputados.
Actualmente está compuesta por 500 integrantes:
- 300 se eligen por mayoría relativa (gana quien obtiene más votos en cada distrito).
- 200 se asignan por representación proporcional, conocidos como plurinominales.
Estos 200 se distribuyen según el porcentaje nacional de votos que obtiene cada partido. Sin embargo, el ciudadano no puede modificar el orden de los candidatos en las listas; ese orden lo define la dirigencia partidista.
En términos simples:
- El ciudadano vota por el partido.
- La cúpula decide qué personas entran primero.
Este modelo ha sido criticado porque permite que liderazgos partidistas coloquen perfiles sin competencia directa.
2. ¿Qué propone la reforma en Diputados?
La iniciativa mantiene el número total de 500 diputados, pero modifica la forma en que se asignan los 200 de representación proporcional.
De acuerdo con lo presentado:
- 97 serían “mejores perdedores” (candidatos que no ganaron su distrito pero obtuvieron alta votación).
- 95 se asignarían por circunscripción y partido, con paridad obligatoria.
- 8 corresponderían a mexicanos residentes en el extranjero.
El discurso político ha planteado que “todos serán electos por votación directa”, pero jurídicamente no desaparece la representación proporcional: se transforma.
Sin el articulado completo no se puede afirmar si se tratará de listas abiertas, listas desbloqueadas o un modelo híbrido.
3. ¿Por qué son importantes los plurinominales?
La representación proporcional existe para evitar distorsiones.
Sirve para:
- Garantizar representación a minorías.
- Evitar que un partido con 35% de los votos obtenga una mayoría desproporcionada en el Congreso.
- Equilibrar el sistema político.
El debate de fondo no es si deben existir plurinominales, sino cómo impedir que se conviertan en cuotas cupulares sin respaldo ciudadano.
Eliminar o debilitar excesivamente este mecanismo puede convertir al sistema en mayoritario extremo.
4. Senado: reducción significativa
Actualmente el Senado tiene 128 integrantes.
La reforma propone reducirlo a 96.
Desaparecerían los 32 senadores de lista nacional (plurinominales).
Esto implica:
- Menos espacios para partidos pequeños.
- Mayor peso para el partido que gane cada entidad.
- Un Senado potencialmente más concentrado.
Es uno de los cambios estructurales más profundos de la iniciativa.
5. Reducción del gasto electoral
La propuesta incluye un recorte aproximado del 25% al costo electoral.
Entre las medidas:
- Reducción de salarios en el INE.
- Eliminación de duplicidades administrativas.
- Reducción de regidurías.
- Disminución del gasto legislativo.
El argumento es austeridad. El debate será si recortar recursos afecta calidad técnica y autonomía institucional.
6. Mayor fiscalización del dinero
Se propone:
- Prohibir aportaciones en efectivo.
- Permitir acceso oportuno del INE a operaciones financieras.
- Incorporar tecnología para auditoría.
La intención es cerrar la puerta al financiamiento ilícito en campañas.
El reto será equilibrar control financiero con garantías constitucionales.
7. Regulación de inteligencia artificial
Por primera vez se plantea regular el uso de inteligencia artificial y prohibir bots en campañas.
El objetivo es frenar manipulación digital.
Pero surgen preguntas complejas:
- ¿Cómo se define legalmente un bot?
- ¿Quién determina qué contenido es manipulación?
- ¿Cómo evitar censura excesiva?
Es uno de los apartados más novedosos y delicados.
8. Democracia participativa ampliada
Se ampliarían instrumentos como:
- Referéndum.
- Plebiscito.
- Revocación de mandato.
Aplicarían también en estados y municipios, con posibilidad de voto electrónico.
Fortalece participación directa, pero puede generar consultas frecuentes con fines políticos.
9. Fin de la reelección consecutiva
Desde 2014 los legisladores podían reelegirse.
La reforma elimina la reelección consecutiva a partir de 2030.
Argumentos a favor:
- Evita consolidación de cacicazgos.
- Recupera el principio histórico de no reelección.
Argumentos en contra:
- Reduce profesionalización legislativa.
- Disminuye incentivos de rendición de cuentas.
10. Lo que la reforma no incluye (y por qué importa)
Aquí está uno de los puntos más relevantes.
La reforma modifica representación y gasto, pero deja fuera mecanismos que atacan el problema de legitimidad política.
No incluye segunda vuelta presidencial ni de gubernaturas
En México puede ganarse una elección con porcentajes relativamente bajos si el voto está fragmentado.
Eso genera dos efectos:
- Gobiernos con victoria legal pero legitimidad social limitada.
- Mandatos débiles en contextos polarizados.
La segunda vuelta obliga a que el ganador obtenga mayoría absoluta o construya coalición explícita.
Muchos sistemas democráticos la usan precisamente para garantizar mayor respaldo ciudadano.
Sin ese mecanismo, un presidente o gobernador puede llegar con menos de la mitad del apoyo efectivo del electorado.
El debate no es ideológico: es de legitimidad y gobernabilidad.
No incluye primarias obligatorias
La reforma no obliga a los partidos a democratizar cómo eligen candidatos.
Sin reglas claras de democracia interna:
- Las decisiones siguen concentradas en dirigencias.
- Las encuestas partidistas siguen siendo mecanismos opacos.
- Las coaliciones pueden seguir distribuyendo candidaturas por negociación cupular.
Modificar cómo se asignan escaños sin cambiar cómo se seleccionan candidatos deja incompleta la reforma.
11. El elemento político: tensión dentro del bloque gobernante
Esta reforma requiere mayoría calificada.
Y aquí surge el punto más delicado: toca intereses estructurales de aliados del oficialismo.
Para partidos medianos o pequeños:
- Los plurinominales son su principal vía de representación.
- Reducir el Senado implica menos espacios.
- Modificar representación proporcional afecta su supervivencia política.
Morena, por su parte, impulsa un discurso de austeridad y “fin de cuotas”.
Pero para sus aliados el cálculo es distinto: menos espacios significa menos poder.
Este puede convertirse en el primer gran choque estructural dentro de la coalición gobernante.
La discusión ya no es técnica. Es de poder.
¿Es el bloque oficialista una coalición con negociación real?
¿O un partido dominante con aliados subordinados?
La respuesta a esa pregunta se juega en esta reforma.
Conclusión
La Reforma Electoral 2026 no es un ajuste menor.
Implica:
- Transformación de la representación proporcional.
- Reducción del Senado.
- Eliminación de reelección.
- Austeridad electoral.
- Endurecimiento de fiscalización.
- Regulación digital.
- Ampliación de mecanismos participativos.
Pero deja fuera elementos clave como segunda vuelta y primarias obligatorias.
El debate de fondo no es si deben existir plurinominales.
La discusión real es cómo garantizar representación proporcional legítima, mayor respaldo ciudadano en elecciones ejecutivas y democracia interna en partidos.
Y además, cómo se redistribuye el poder dentro del propio oficialismo.
La reforma apenas comienza su camino legislativo, pero ya abrió el primer gran debate político del sexenio.

