Plan B de la reforma electoral: qué se aprobó, qué se cayó y por qué fue una noche de negociaciones de último minuto
El contexto: qué es el Plan B y de dónde viene
El Plan B es la segunda versión de la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum. La primera fue rechazada días antes en la Cámara de Diputados. El 17 de marzo, Sheinbaum envió esta versión reducida directamente al Senado, buscando reformar cuatro artículos de la Constitución: el 35, 115, 116 y 134.
Lo que proponía cada uno era lo siguiente. El artículo 134 establecería que ningún funcionario del INE, de los organismos electorales estatales ni de los tribunales electorales podría ganar más que la presidenta de la República. El artículo 115 limitaría el número de regidurías en los municipios a un máximo de 15. El artículo 116 impondría un tope al presupuesto de los congresos locales, que no podría superar el 0.70 por ciento del gasto total del estado, y reduciría en 15 por ciento el presupuesto del propio Senado de forma gradual entre 2027 y 2030.
Y el artículo 35: el punto de fuego. La propuesta original permitía adelantar la revocación de mandato al tercer o cuarto año de gobierno, lo que en la práctica significaba que podría realizarse en 2027, el mismo año de las elecciones intermedias. La propuesta también permitía que la propia presidenta pudiera promover su revocación. La oposición lo llamó desde el primer día una ratificación de mandato disfrazada.
Lo que pasó el miércoles en el Senado
La sesión arrancó a las 18:20 horas del 25 de marzo. Desde el inicio había una variable que lo condicionaba todo: el PT. Morena tiene 67 senadores, insuficientes para alcanzar la mayoría calificada de 86 votos que requiere una reforma constitucional. Sin los seis votos del PT, la reforma no pasaba.
Y el PT tenía condiciones.
Alberto Anaya, líder nacional del partido, fue claro desde tribuna: el PT votaría en lo general a favor del Plan B, pero se separaría del artículo 35. En otras palabras, apoyarían las medidas de austeridad pero no la revocación de mandato anticipada. Esa fue su condición para avalar la reforma y esa condición se cumplió.
Antes de la votación, dos senadores pidieron licencia y sus suplentes rindieron protesta. Miguel Ángel Yunes Márquez, de Morena, solicitó separarse del cargo del 25 de marzo al 15 de abril. No es la primera vez. En septiembre de 2024, durante la discusión de la reforma judicial, Yunes Márquez pidió licencia argumentando motivos de salud, se reincorporó ese mismo día y emitió el voto que permitió a la coalición oficialista alcanzar la mayoría calificada. Ese episodio terminó con su expulsión del PAN junto con su padre. Ahora, ante otra votación constitucional de alto voltaje, repite el patrón: licencia, suplente entra, votación pasa. Es la tercera vez que utiliza el mismo mecanismo desde 2024. Su lugar lo ocupó de nuevo su padre, el exgobernador de Veracruz Miguel Ángel Yunes Linares.
También pidió licencia la senadora petista Yeidckol Polevnsky, por los días 25 y 26 de marzo, siendo suplida por Denisse Ortiz Pérez, cercana a Anaya.
Pasadas las 11 de la noche, después de más de seis horas de debate, el dictamen fue aprobado en lo general con 87 votos a favor y 41 en contra. El PT votó con Morena. Inmediatamente después, en la discusión en lo particular, la senadora petista Lizeth Sánchez presentó la reserva para eliminar todo lo relativo al artículo 35. Fue la única de las 18 reservas que se aprobó. La revocación de mandato quedó como está en la Constitución y seguirá prevista para 2028.
Hubo un momento llamativo durante la sesión. La alcaldesa de Uruapan, Grecia Quiroz, viuda del político michoacano Carlos Manzo, se presentó en el recinto. Su aparición puso nerviosos a varios legisladores morenistas, que comenzaron a gritarle el nombre de Raúl Morón, uno de los aspirantes morenistas con más fuerza para la gubernatura de Michoacán, al momento en que Quiroz cruzaba el recinto.
Ya entrada la madrugada, Alberto Anaya se presentó físicamente en la Cámara de Diputados para reunirse con su bancada. Llegó a las 2:43 horas, explicó las negociaciones y los llamó a la calma.
Por qué el PT no quería la revocación en 2027
Aunque el PT es aliado de Morena y Anaya lo reafirmó desde tribuna, distintos analistas y voces políticas apuntan a una razón de fondo que explica su postura: una revocación de mandato celebrada el mismo día de las elecciones intermedias de 2027 habría beneficiado directamente a Morena, no al PT.
La lógica es la siguiente. Si la presidenta aparece en la boleta promoviendo su propia revocación en un año electoral, la movilización que eso genera arrastra votos hacia Morena. Los ciudadanos que salgan a respaldar a Sheinbaum votarían en la misma jornada por candidatos de su partido. Para el PT, que compite en esas mismas elecciones con sus propios candidatos, ese escenario implica menos visibilidad y menos votos propios en una jornada dominada por el nombre de la presidenta.
Ser aliado no significa tener los mismos intereses electorales. El PT necesita crecer como partido para mantener su financiamiento público, su representación y su peso dentro de la propia coalición. Una jornada electoral absorbida por la figura de Sheinbaum podría debilitarlo precisamente cuando más necesita consolidar su propio espacio.
La noche del miércoles dejó ver que la unidad entre los aliados de Morena tiene límites claros cuando están en juego intereses electorales propios. El PT apoyó la reforma, sí, pero puso una condición innegociable y la coalición tuvo que ceder. Para varios analistas, esa imagen, la de Anaya marcando una línea roja que Morena no pudo cruzar, es una señal de que la cohesión dentro del bloque oficialista no es tan sólida como se presenta públicamente.
La versión oficial
La presidenta Sheinbaum reconoció al día siguiente que se aprobó lo que más le importaba, las medidas de austeridad, pero lamentó que la revocación de mandato no avanzara. Fue directa: “Yo pienso que es malo para el país que no se haya aprobado. Pero bueno, así lo decidieron los senadores.”
Atribuyó el rechazo al temor de los partidos de que la presencia de la presidenta en la boleta en 2027 favoreciera electoralmente a Morena, aunque descartó que ese fuera realmente el efecto. El coordinador de Morena en el Senado, Ignacio Mier, defendió el resultado y descartó que la coalición tuviera grietas.
La versión de la oposición
PAN, PRI y Movimiento Ciudadano votaron en bloque en contra. Sus argumentos centrales fueron dos. Primero, que adelantar la revocación de mandato al año electoral de 2027 y permitir que la presidenta la promoviera era en realidad un mecanismo de ratificación de popularidad, no de rendición de cuentas. Segundo, que la reforma generaba una ventaja para el partido gobernante al meter a la presidenta en la boleta en un año con elecciones intermedias. La oposición celebró que el PT se haya separado del artículo 35, aunque votó en contra del resto de la reforma.
Qué sigue
La minuta llegó a la Cámara de Diputados pasada la madrugada del jueves y fue turnada de inmediato a las comisiones unidas de Puntos Constitucionales y de Reforma Política Electoral. El coordinador de Morena en San Lázaro, Ricardo Monreal, adelantó que el dictamen se votará en comisiones el 7 de abril y en el pleno al día siguiente.
Lo que llega a San Lázaro ya no incluye los cambios al artículo 35. Lo que se discutirá en abril son las medidas de austeridad: topes salariales en el INE y organismos electorales, límite al presupuesto de los congresos locales y reducción del presupuesto del Senado.

