Hay una pregunta que nadie en la 4T formula en voz alta pero que todos se hacen: ¿cuántas veces puede un partido votar contra la Presidenta, defender el nepotismo, romper coaliciones y reclutar priistas denunciados antes de que deje de llamarse aliado?
El Partido Verde llegó a ese límite. Y lo cruzó.
Primero fue la reforma electoral. No fue una diferencia de matices — fue un voto en contra en el Congreso federal el 11 de marzo, en la Cámara de Diputados, ante el país entero. La iniciativa de Sheinbaum proponía algo que las bases morenistas llevan años pidiendo: quitar los plurinominales, esos legisladores que los partidos se ponen solos en listas sin que nadie los vote, y recortarle el dinero público a los partidos. El Verde dijo no. Y el líder del PRI salió a felicitarlos. Si hay una imagen que resume dónde está el Verde hoy, es esa: siendo aplaudido por el priismo mientras le da la espalda a la Presidenta.
San Luis Potosí
Después vino San Luis Potosí. La Presidenta Sheinbaum impulsó una reforma para prohibir que los gobernantes pusieran a sus familiares de candidatos. Una propuesta de sentido común que Morena apoyó. El Verde la bloqueó, no para siempre, sino exactamente hasta 2030, un año después de las elecciones de 2027.
La razón que todos sabían y nadie quería decir en voz alta: el Verde quiere que Ruth González, senadora y esposa del gobernador Ricardo Gallardo, sea la próxima gobernadora de San Luis Potosí. Heredar el poder. En el siglo XXI. Después de años denunciando el “dedazo”.
“Aquel que lo haga en el 2027 se va a ver muy mal.” — Presidenta Claudia Sheinbaum, febrero de 2026, en respuesta directa al Verde
La dirigente del Verde escuchó esa advertencia. Y respondió con una definición de nepotismo que haría sonrojar a cualquier estudiante de derecho: “No es nepotismo porque el pueblo decide.” Con esa lógica, tampoco sería nepotismo ninguna dinastía política de la historia reciente del país. El pueblo siempre puede, en teoría, decidir.
Y entonces llegó Tlalpan.
Si San Luis mostró la hipocresía del Verde, Tlalpan muestra su estrategia: construir candidaturas con los restos de la oposición que la 4T ya derrotó. Alfa González, la candidata del PRI-PAN-PRD que perdió por catorce puntos en 2024 en la alcaldía que fue base política de la Presidenta Sheinbaum, llega al Verde cargando su expediente completo: denuncias por extorsión a comerciantes, 205 expedientes inventados para cobrar coimas, obras pagadas sin terminar y contratos a sobreprecio triple. No es renovación. Es el viejo régimen con una etiqueta diferente.
LA CDMX
Para completar el cuadro, el Verde también rompió la coalición en la Ciudad de México, abandonando en menos de tres meses el acuerdo firmado en enero de 2026.
Cuatro traiciones en menos de un año. Cuatro decisiones que contradicen lo que el Verde dice ser. En algún punto, las acciones pesan más que los discursos. El Verde llegó a ese punto.

