Venezuela enfrenta crisis sanitaria tras terremotos devastadores
La reciente emergencia sanitaria en Venezuela, provocada por una serie de terremotos, ha puesto al descubierto las debilidades de un sistema de salud que ya venía arrastrando problemas críticos por años de desinversión y deterioro. A pesar de los recientes cambios políticos y la ayuda internacional, la situación se ha agravado ante la presión de este nuevo desastre natural.
Hospitals inundados y pacientes en las calles
Las imágenes más impactantes han mostrado hospitales desbordados, donde se han tenido que improvisar salas de atención en los pasillos e incluso en la calle debido al elevado número de heridos. Las cifras actuales aún son preliminares, pero la necesidad de atención médica es urgente.
Marino González, especialista en políticas públicas de salud y miembro de la Academia Nacional de Medicina de Venezuela, destacó que el sistema no se encuentra en condiciones óptimas para enfrentar un evento de esta magnitud. "Las condiciones son de preocupación", comentó.
Respuesta gubernamental y coordinación de recursos
El Ministerio de Salud ha activado una red de ocho hospitales públicos en la Gran Caracas, que cubre muchas de las áreas afectadas. Además, se han involucrado 12 clínicas privadas para llevar a cabo tareas de triaje y estabilización de los pacientes. González señala que "la gestión de los recursos es crítica" y resalta la importancia de la coordinación entre el sector público y privado.
Esta necesidad de colaboración es especialmente relevante, dado que el último informe de la Encuesta Nacional de Hospitales indica un déficit significativo en la capacidad quirúrgica en el país, con un promedio de solo cuatro quirófanos operativos por hospital — muy por debajo de los diez necesarios según la infraestructura diseñada.
Desafíos en el acceso a servicios de salud
Un punto crucial a considerar es la falta de insumos médicos. En el 91% de los centros de salud monitoreados, se requiere que los pacientes lleven su propia lista de insumos para ser ingresados a cirugía. El índice de desabastecimiento de suministros era ya del 36% antes de los terremotos, complicando aún más la situación.
La atención es aún más precaria en áreas alejadas de la capital, donde la infraestructura es insuficiente. Por ejemplo, en el estado La Guaira, a pocos kilómetros de Caracas, los hospitales carecen de la complejidad necesaria para manejar emergencias de gran escala, lo que obliga a muchos pacientes a buscar atención en la capital, constituyendo un gran desafío logístico.
Impacto del éxodo de profesionales de la salud
El sistema de salud no solo enfrenta escasez de insumos, sino que también ha visto una disminución en la disponibilidad de personal capacitado. Muchos profesionales han emigrado, lo que dificulta aún más la atención a los heridos y pacientes en situaciones críticas.
A los problemas económicos —como el hecho de que Venezuela solo destinó un 3.5% de su presupuesto a la salud en 2025, lejos del 10% recomendado— se suma la falta de recursos y tratamientos esenciales, sobre todo en áreas como la atención oncológica.
Intervención internacional y creación de fondos de ayuda
Varios gobiernos e instituciones internacionales ya han ofrecido asistencia a Venezuela para tareas de rescate y apoyo humanitario. Loyce Pace, directora regional de la Cruz Roja para las Américas, declaró que los daños son tan severos que incluso sus oficinas se vieron afectadas.
La mandataria encargada, Delcy Rodríguez, anunció la creación de un fondo inicial de 200 millones de dólares con recursos del Fondo Monetario Internacional, destinado a la reconstrucción y atención inmediata de las víctimas.
Ayuda coordinada ante desastres
González enfatiza que ante desastres naturales, la necesidad de una respuesta rápida y coordinada es crucial. Esta colaboración debe extenderse a diversos servicios, desde protección civil hasta instituciones educativas que pueden servir de refugios.
Lamentablemente, la capacidad de gestión de emergencias en Venezuela se encuentra limitada por la falta de inversión y las restricciones operativas que han marcado su historia reciente. Estas dificultades, sumadas a un panorama de inestabilidad política, hacen que el país esté en una situación de alto riesgo frente a situaciones de desastres.
El impacto de estos terremotos ha puesto de manifiesto la necesidad urgente de reformar y fortalecer el sistema de salud en Venezuela, así como la importancia de una respuesta internacional más rápida y eficaz ante crisis humanitarias.

