Nicaragua da un paso controversial al aprobar reforma que desafía el derecho internacional
El Parlamento nicaragüense ha tomado una decisión histórica al aprobar el sábado una reforma constitucional que busca desconocer resoluciones internacionales y leyes extranjeras. Esta iniciativa, que será sometida a votación en septiembre, se enmarca en un contexto de creciente preocupación internacional sobre la democracia en el país.
Nueva reforma y sus implicaciones
La reforma fue respaldada en una sesión especial de la Asamblea Nacional, dominada por el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo. El texto ahora incluye un párrafo que establece que Nicaragua "prohíbe y no permite la extraterritorialidad de las leyes extranjeras". Gustavo Porras, presidente del Parlamento, enfatizó que “ninguna ley, reglamento o normativa emitida por otro Estado que menoscabe la soberanía nacional surtirá efectos jurídicos en el territorio”.
Contexto internacional tenso
La llegada de esta reforma coincide con el rechazo global hacia las políticas del gobierno nicaragüense. El miércoles, la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó una resolución para convocar a una reunión urgente de cancilleres que discuta respuestas ante el plan del gobierno para excluir a la oposición de futuras elecciones. Este movimiento ha sido criticado como un intento de consolidar el poder y limitar la democracia en el país.
- Puntos destacados de la reforma:
- Desconocimiento de leyes extranjeras.
- Exclusion de la oposición en el proceso electoral.
- Enfoque en la "independencia" y "soberanía" nacional.
Reacciones del gobierno y la oposición
Rosario Murillo, en un discurso posterior a la votación, no escatimó en críticas hacia los opositores, a quienes calificó de “mercenarios” y “traidores”. “¡Cuanta falta de legitimidad!”, exclamó, aludiendo a la presión internacional sin mencionarla directamente.
Mientras tanto, líderes opositores y analistas en el exilio advierten que esta reforma busca evitar cumplir con posibles resoluciones de la OEA y Estados Unidos. La comunidad internacional ha manifestado su preocupación por las intenciones de Ortega de declarar a sus opositores como “golpistas” y “traidores a la Patria”, lo que podría poner en riesgo la estabilidad política del país.
La situación en Nicaragua sigue siendo un tema candente de discusión en el ámbito internacional, ya que el gobierno se adentra en aguas profundas de autoritarismo y rechazo a normas globales, mientras el futuro de su democracia sigue en juego.

