Examen de Control Presencial de la UNAM: Una Oportunidad para Miles de Aspirantes
Miles de jóvenes y sus familias se aglomeraron nuevamente desde las 5:30 horas en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México para el segundo día del Examen de Control Presencial. Se esperaba que alrededor del 80% de los 53 mil 568 aspirantes convocados lograran presentarse, un paso crucial para acceder a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Desafíos en el Camino hacia la UNAM
El Palacio de los Deportes se convirtió en un punto de encuentro para los aspirantes, que llegaron a pie desde el metro Velódromo, en motocicletas o automóviles. Algunos llegaron con horas de anticipación, mientras que otros enfrentaron contratiempos, pero esto no impidió su ingreso al recinto.
Sin embargo, no todos los jóvenes lograron alcanzar sus objetivos; entre la multitud, también se encontraban quienes lamentaban no haber podido presentar el examen. Un caso notable es el de Lizet Reyes, quien puntualizó:
“Saqué 109 aciertos de 120. Mi carrera, Veterinaria, este año pidió 113 aciertos. No los logré, pero los parámetros fueron 99 aciertos, así que sí tenía derecho a poder presentar el examen de control. Sin embargo, no me han dado respuesta alguna, no he podido presentar este examen.”
Lizet se mostró decidida a no rendirse y expresó su deseo de que el examen de control sea presencial el próximo año, afirmando que, “este año no lo puedo lograr hacer, pero el próximo año sí lo voy a presentar.”
El Apoyo Familiar: Un Pilar Fundamental
Entre los cientos de familiares que aguardaban, se encontraba Lucila Santiago Marcelo, quien vive con sus cinco hijas en Iztapalapa. Con un firme deseo de ver a su hija triunfar, comentó sobre el esfuerzo que ha requerido el camino hacia el examen:
“Estoy aquí porque vine a dejar a mi hija para que haga su examen. Anhelo que ella lo logre, porque, con muchos sacrificios, se pagó sus propios cursos. Ella tiene mucho afán de quedarse, porque ya es su tercer intento; hace un año por un punto no quedó.”
La historia de Lucila es un reflejo del esfuerzo y sacrificio que muchas familias hacen para ayudar a sus seres queridos a alcanzar sus metas académicas. “Ella le echó ganas porque me ha visto cómo he sufrido para sacarlos adelante. Entonces, espero que esta sea la buena”, concluyó Lucila con esperanza.
El Examen de Control Presencial se ha consolidado como una oportunidad única para miles de jóvenes, muchos de los cuales ven en la UNAM su puerta de entrada hacia un futuro prometedor. Con historias de perseverancia y esfuerzo, los aspirantes y sus familias continúan apoyándose mutuamente en este desafío.

