“El futuro se construye siempre a partir de sueños”. Esta poderosa frase refleja la esencia del llamado a la lucha que hace Félix Hernández Gamundi, miembro del Comité 68 Pro Libertades Democráticas. Cada año, miles de personas, jóvenes y adultos, se congregan en las calles el 2 de octubre para recordar el impacto del movimiento estudiantil de 1968, un suceso que marcó la historia de México y continúa resonando en las nuevas generaciones.
¿Por qué jóvenes de 16, 20 o 25 años sienten la necesidad de identificarse con los hechos de hace más de medio siglo? Gamundi, quien pasó dos años encarcelado en Lecumberri, sostiene que la clave es la solidaridad que une a los mexicanos en tiempos de adversidad.
“Lo que se desarrolló en 68 fue la solidaridad, una conciencia de que somos un todo, de que la seguridad de uno depende de la actitud del otro”, explicó en una entrevista.
La vigencia del movimiento del 68
Según Gamundi, la deuda de justicia por los acontecimientos de Tlatelolco aún persiste, lo que garantiza que el movimiento siga vivo en la memoria colectiva. Las desigualdades actuales han inspirado a nuevas generaciones a alzar la voz y luchar por causas sociales.
“Cada año, surgieron nuevos temas que preocupan a los jóvenes. Siempre hay nuevos movimientos que abordan los problemas sociales actuales”, afirma con convicción.
“El cambio es un anhelo constante en la juventud, y ese deseo debería perdurar,” concluyó.
Gamundi señala que no es necesario haber vivido el 68 para entender su significado. Para apreciar esos acontecimientos, es fundamental estudiar y conocer lo que sucedió.
“No es necesario haber estado en el 68, pero es crucial conocerlo y aprender de ello,” afirmó.
El impacto del 2 de octubre de 1968
El movimiento estudiantil de 1968 comenzó tras un violento enfrentamiento entre estudiantes de diferentes instituciones educativas, lo que desencadenó la represión por parte de las fuerzas del orden. Este periodo de turbulencia culminó en la trágica masacre de Tlatelolco, donde miles de estudiantes se reunieron el 2 de octubre para demandar justicia y libertad.
Las movilizaciones y protestas se intensificaron a lo largo del año, llevando a la creación del Consejo Nacional de Huelga y a la presentación de un pliego de demandas que clamaban por cambios significativos en el sistema político.
El trágico evento de Tlatelolco dejó un legado de injusticia no resuelta, y aún hoy es un tema de reflexión y reivindicación.
La falta de claridad sobre las víctimas del 68 y la culpabilidad de aquellos que reprimieron la protesta contribuyen a que el movimiento siga siendo relevante en el presente. Gamundi recuerda que muchos líderes estudiantiles fueron acusados y enfrentaron juicios por su activa participación.
“Los dirigentes de aquel entonces fueron acusados de 23 delitos”, recordó.
La continua lucha por justicia y reconocimiento de estos eventos mantiene viva la memoria del movimiento estudiantil y subraya la importancia de que las nuevas generaciones se informen y permanezcan activas en la defensa de sus derechos.
Aunque hoy en día han transcurrido casi seis décadas desde aquellos aciagos días de octubre, el espíritu de lucha y la necesidad de un cambio social son sentimientos que persisten en los jóvenes de hoy. Hernández Gamundi anima a los mexicanos a recuperar el derecho a soñar y luchar por un futuro mejor.
“Cada triunfo comenzó con un sueño,” concluyó, reafirmando que la búsqueda de justicia y la construcción de un futuro más justo sigue siendo un objetivo válido y necesario.
Los jóvenes de hoy, conscientes de su historia y con la motivación de construir un México más solidario, participativo y democrático, cuentan con el legado del 68 como fuente de inspiración para continuar la lucha. La memoria de Tlatelolco no solo es un recordatorio de lo que sucedió, sino un llamado a la acción para aquellos que buscan realizar cambios significativos en la sociedad actual.

