Durante un operativo policial en las inmediaciones del Metro Tlatelolco, un acontecimiento violento dejó un saldo alarmante de estudiantes encapsulados, manifestantes heridos y periodistas despojados de sus equipos. Este incidente se produjo en el contexto de la conmemoración del 58 aniversario de la masacre del 2 de octubre de 1968.
Testigos y denunciantes en la red social X informan que un contingente de más de 200 policías cercó a los jóvenes que intentaban acceder a la Plaza de las Tres Culturas, impidiendo su libertad de movimiento.
Dentro del caos, los uniformados no solo realizaron detenciones, sino que también retiraron mochilas a varios estudiantes. Uno de los episodios más trágicos de la jornada fue el momento en que un fotógrafo, conocido como Isaac López, resultó herido tras ser impactado con una piedra.
Violaciones a la Libertad de Prensa
Las agresiones no se limitaron a los manifestantes, sino que también afectaron a los comunicadores que documentaban los hechos. Por ejemplo, Mario Marlo, periodista de SomoselMedio, denunció que policías le quitaron su teléfono celular al intentar cubrir la situación. En otro hecho, el reportero Iván Ortiz, del diario El Sol de México, manifestó haber sido agredido y despojado de sus pertenencias por parte de las fuerzas del orden.
La situación generó un clamor por la protección de los derechos de los periodistas, quienes enfrentan cada vez más riesgos en su labor de informar.
Investigación por Abuso de Fuerza
En respuesta a las acusaciones de uso excesivo de la fuerza, la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México (SSC CDMX) anunció que su Dirección General de Asuntos Internos tomó conocimiento del caso y ha iniciado una investigación al respecto.
La dependencia también indicó que tanto Asuntos Internos como la Dirección General de Derechos Humanos están recopilando información para esclarecer los hechos y identificar a los responsables de las agresiones. Además, personal de la institución se ha puesto en contacto con las víctimas para brindarles asistencia y facilitar la presentación de denuncias formales.
Este tipo de eventos resalta la necesidad de un diálogo constructivo y de una revisión de protocolos que aseguren el respeto a la paz social y a los derechos humanos durante las manifestaciones.

