Francia vivió el sábado 17 de octubre una de sus jornadas de protesta más violentas en años. Más de medio millón de personas salieron a las calles contra el alto costo de la vida y el deterioro de los servicios públicos, en una movilización que terminó confluyendo con semanas de protestas estudiantiles.
La gran mayoría de las marchas transcurrió de forma pacífica, pero en varias ciudades hubo saqueos, incendios y ataques a edificios públicos. Uno de los episodios más graves ocurrió en Limoges, donde fue incendiado el histórico Ayuntamiento de la ciudad.
Hasta la tarde del domingo 18 de octubre, el balance oficial superaba los 2,400 detenidos en todo el país.
Qué pasó
La imagen más fuerte de la jornada fue el incendio del Ayuntamiento de Limoges, un edificio del siglo XIX catalogado como monumento histórico, que sufrió graves daños y perdió parte de su aguja.
En Marsella y Lille, grupos de manifestantes irrumpieron en los ayuntamientos. En Lyon se incendió la oficina de turismo y en Burdeos un grupo encapuchado entró por la fuerza en la residencia del prefecto.
Hasta el domingo, las autoridades reportaban 855 detenidos en París, una cifra récord para la capital, y cerca de mil policías y otros integrantes de las fuerzas de seguridad heridos.
Un manifestante murió en París por un paro cardiorrespiratorio.
La Federación del Comercio y la Distribución estimó además que alrededor de 1,500 establecimientos fueron saqueados o dañados y calculó pérdidas de varios cientos de millones de euros.
Las semanas de movilizaciones también han dejado denuncias graves sobre el uso de la fuerza. Entre ellas, la pérdida de una mano de un adolescente durante una protesta estudiantil y la pérdida de un ojo de una joven en Mulhouse, casos que han alimentado las críticas a la actuación policial y que están siendo investigados.
En la jornada del sábado participaron alrededor de 550,000 personas, según el Ministerio del Interior, y unas 800,000, según los sindicatos.
El domingo se registraron nuevos incidentes en la plaza de la República, en París.
Cómo empezó
La movilización del 17 de octubre fue el resultado de la convergencia de dos movimientos.
El primero fue estudiantil.
Desde finales de septiembre, estudiantes de secundaria comenzaron a bloquear escuelas en la región de París. El movimiento se extendió rápidamente por el país y para el 1 de octubre ya había llegado también a las universidades.
Las demandas eran concretas: grupos saturados, falta de profesores y edificios escolares deteriorados, problemas que los estudiantes atribuyen a años de subinversión en la educación pública.
El segundo fue una movilización por el costo de vida, impulsada inicialmente en redes sociales alrededor del alza de los combustibles y que después amplió sus demandas a la carestía en general.
Figuras históricas de los chalecos amarillos convocaron a la jornada del 17 de octubre, a la que también se sumaron el sindicato CGT, La Francia Insumisa y el Partido Comunista.
Entre sus principales demandas estaban reducir el precio de los combustibles y rechazar el congelamiento de prestaciones sociales y salarios públicos contemplado en el proyecto de presupuesto.
Qué había hecho el gobierno antes del estallido
El gobierno había anunciado algunas concesiones.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, reconoció que el enojo de los jóvenes no había surgido de la nada y anunció el envío inmediato de 3,000 profesores plenamente cualificados a las escuelas más afectadas.
Sin embargo, organizaciones estudiantiles y sindicatos educativos reclamaban un paquete de emergencia mucho mayor, de alrededor de 10 mil millones de euros.
Para los manifestantes, las medidas anunciadas no fueron suficientes.
El contexto de fondo
La crisis tiene al menos tres dimensiones.
La económica
Según las previsiones del Banco de Francia, la economía francesa apenas crecería alrededor de 0.4 por ciento en 2026.
La deuda pública ronda el 119 por ciento del PIB, frente a menos del 100 por ciento cuando Emmanuel Macron llegó al poder, y el déficit se mantiene por encima del 5 por ciento.
El gobierno de Lecornu llegó a plantear un ajuste de alrededor de 54 mil millones de euros para 2027.
Además, el incremento de los precios del petróleo y el gas asociado al conflicto en Medio Oriente añade presión sobre el crecimiento y la inflación.
Ese contexto reduce el margen fiscal del gobierno para responder a la crisis social mediante nuevos aumentos importantes del gasto público.
La política
Macron disolvió la Asamblea Nacional en 2024 y desde entonces Francia vive con un Parlamento fragmentado y gobiernos sin mayoría propia.
La discusión del presupuesto de 2027 puede poner nuevamente en riesgo la continuidad del gobierno de Lecornu si distintas fuerzas de oposición se unen en su contra.
Macron entra además en los últimos meses de su segundo y último mandato.
La primera vuelta de las elecciones presidenciales está prevista para el 18 de abril de 2027 y la segunda para el 2 de mayo.
Las encuestas colocan a Marine Le Pen como favorita en la primera vuelta y muestran a Jean-Luc Mélenchon como uno de los principales competidores para llegar a la segunda.
La generacional
Macron llegó al poder en 2017 proyectándose como una figura joven y renovadora, pero hoy la ruptura con una parte importante de la juventud francesa es evidente.
Entre el 28 de septiembre y el 8 de octubre, el 86 por ciento de las casi 6,900 personas puestas bajo custodia durante las protestas estudiantiles eran menores de edad.
Es decir, buena parte del núcleo de la movilización estudiantil está compuesto por adolescentes que todavía no pueden votar, pero que ya están influyendo en el clima político previo a las elecciones de 2027.
Cómo respondió el gobierno
En un mensaje a la nación el domingo, Macron diferenció entre quienes protestaron pacíficamente con reivindicaciones legítimas y quienes participaron en saqueos y actos de violencia.
El presidente culpó a grupos de extrema izquierda y a delincuentes, y acusó a algunos de los responsables de haber buscado “derribar la República”.
También ordenó revisar si hubo fallas de inteligencia o de preparación policial antes de las movilizaciones.
Además, anunció que buscará mecanismos para que prefectos y alcaldes puedan prohibir determinadas concentraciones cuando exista un riesgo elevado para edificios públicos o comercios.
Al mismo tiempo, convocó a estudiantes, profesores, sindicatos, legisladores y representantes empresariales a trabajar en propuestas concretas para responder al malestar social.
Las críticas y las reacciones políticas
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, enfrenta críticas de alcaldes y de sectores de la oposición por considerar insuficiente el operativo desplegado durante las protestas.
Su defensa es que la prioridad de las fuerzas de seguridad era evitar una escalada que pudiera provocar un mayor número de víctimas.
Marine Le Pen calificó al gobierno de “agotado” e “impotente” y responsabilizó a Mélenchon de empujar al país hacia el caos.
Jordan Bardella habló de “terrorismo de ultraizquierda” y prometió “restablecer el orden” si su movimiento llega al poder en 2027.
Mélenchon, que participó en la movilización de París, acusó al gobierno de “jugar con fuego” y criticó la actuación de la policía, aunque se deslindó de los saqueos.
Donald Trump vinculó los disturbios con la inmigración. Se trata de una valoración política del presidente estadounidense y las autoridades francesas no han establecido esa relación.
Por qué importa
En primer lugar, por la magnitud.
La jornada del 17 de octubre fue uno de los episodios de violencia urbana más graves que ha vivido Francia en los últimos años.
En segundo lugar, por el momento político.
La crisis estalla a solo seis meses de la primera vuelta presidencial, con un gobierno minoritario, un Parlamento fragmentado y las principales fuerzas políticas ya posicionándose para suceder a Macron.
En tercer lugar, por el limitado margen fiscal.
En crisis sociales anteriores, los gobiernos franceses han recurrido a incrementos del gasto público o concesiones económicas para reducir la presión de las protestas. Esta vez, la elevada deuda y el déficit dificultan una respuesta de esa magnitud.
Y, finalmente, por su posible efecto electoral.
La crisis puede reforzar a los dos polos políticos que ya venían creciendo: al Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen, con su discurso centrado en el orden y la seguridad, y a La Francia Insumisa, que busca convertirse en uno de los principales canales políticos del descontento juvenil.
Para algunos analistas, el episodio representa además otra señal del agotamiento del macronismo, el proyecto político de “ni izquierda ni derecha” con el que Macron llegó al poder prometiendo superar la división tradicional de la política francesa y contener el crecimiento de los extremos.
Lo que sigue
En las próximas semanas, el Parlamento deberá discutir el presupuesto de 2027, una negociación que podría poner nuevamente en riesgo la continuidad del gobierno de Lecornu.
El gobierno también tendrá que mostrar resultados de la convocatoria anunciada por Macron con estudiantes, profesores, sindicatos y empresarios.
Mientras tanto, las organizaciones estudiantiles no han dado por terminadas las movilizaciones.
Todo ocurre a seis meses de unas elecciones presidenciales en las que el costo de la vida, el orden público y el deterioro de los servicios públicos están ganando cada vez más peso en el debate político.
Preguntas Frecuentes
¿Por qué hay protestas en Francia?
Las movilizaciones combinan dos grandes fuentes de malestar: las protestas estudiantiles por falta de profesores y deterioro de las escuelas, y un movimiento más amplio contra el aumento del costo de vida y las políticas económicas del gobierno.
¿Cuántas personas participaron en las protestas de Francia?
El Ministerio del Interior calculó alrededor de 550 mil manifestantes el 17 de octubre de 2026. Los organizadores situaron la participación en unas 800 mil personas.
¿Cuántos detenidos dejaron las protestas en Francia?
Hasta el 18 de octubre, los balances más recientes situaban en al menos 2,400 las personas detenidas durante los disturbios y las operaciones posteriores.
¿Qué pasó en Limoges?
Un grupo entró al histórico Ayuntamiento de Limoges y provocó un incendio. El techo colapsó y gran parte del edificio del siglo XIX quedó destruida.
¿Qué piden los estudiantes franceses?
Los estudiantes reclaman más profesores, menos saturación en las aulas, mejoras en la infraestructura escolar y mayores recursos para la educación pública. Distintas organizaciones han pedido un plan de emergencia de 10 mil millones de euros.
¿Cuándo son las elecciones presidenciales de Francia?
La primera vuelta será el 18 de abril de 2027 y la segunda el 2 de mayo de 2027. Emmanuel Macron no puede competir por un tercer mandato consecutivo

