Luiz Inácio Lula da Silva consiguió un cuarto mandato no consecutivo después de haber perdido la primera vuelta por más de dos millones de votos. Una mayor movilización en las calles y las redes, medidas económicas desde el gobierno, dos debates tensos y el rechazo al regreso del bolsonarismo marcaron las tres semanas que cambiaron la elección.
Luiz Inácio Lula da Silva fue reelegido presidente de Brasil este domingo 25 de octubre después de protagonizar una remontada inédita entre la primera y la segunda vuelta.
El mandatario obtuvo 51.79% de los votos válidos, equivalente a 64.2 millones de sufragios, frente a 48.21% y 59.8 millones de Flávio Bolsonaro, senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
El resultado tiene una particularidad histórica: Flávio había ganado la primera vuelta tres semanas antes. Desde el regreso de las elecciones presidenciales directas y la aplicación del sistema de segunda vuelta, ningún candidato que había terminado primero había perdido después el balotaje.
Lula no solo recuperó una desventaja de alrededor de 2.2 millones de votos. Entre ambas jornadas sumó más de 10 millones de sufragios adicionales, mientras que Bolsonaro incrementó su votación en cerca de 3.7 millones.
¿Qué ocurrió en esas tres semanas?
No existe un solo factor capaz de explicar el resultado, pero sí varios cambios visibles en la campaña: Lula regresó a las calles, reforzó su estructura digital, movilizó a sectores que no habían votado, utilizó las ventajas de estar en el gobierno y convirtió la segunda vuelta en una elección sobre el regreso o no del bolsonarismo.
Lula había perdido la primera vuelta
El escenario era muy distinto el 4 de octubre.
Flávio Bolsonaro terminó en primer lugar con 47.03% de los votos válidos, alrededor de 56.1 millones, mientras Lula quedó segundo con 45.16%, unos 53.9 millones.
La diferencia fue de aproximadamente 2.2 millones de votos.
La derecha también salió fortalecida de las elecciones legislativas. El Partido Liberal, la fuerza política de la familia Bolsonaro, quedó como el principal partido en el Congreso, con 121 de los 513 diputados y 28 de los 81 senadores.
Las primeras encuestas después de la elección parecían confirmar la ventaja de Flávio. Dos semanas antes del balotaje, Datafolha lo colocaba cuatro puntos por encima de Lula en votos válidos.
Pero la diferencia comenzó a cerrarse.
En el último sondeo publicado antes de la votación, ambos aparecían empatados con 50% de los votos válidos.
La elección que parecía inclinarse hacia Bolsonaro terminó convertida en un empate.
Primera clave: Lula volvió a las calles y reforzó su campaña digital
Una de las diferencias más visibles entre ambas vueltas fue el ritmo de campaña.
Después de perder el 4 de octubre, Lula aumentó sus actos públicos, recorridos y movilizaciones. Su equipo buscó recuperar una presencia en las calles que distintos sectores de la izquierda consideraban debilitada durante los últimos años.
La campaña culminó el sábado 24 con una concentración multitudinaria en la Avenida Paulista, en São Paulo, donde Lula aseguró que pocas veces había visto un nivel similar de entusiasmo.
Pero el cambio más llamativo ocurrió en internet.
El diputado federal André Janones impulsó un canal de WhatsApp llamado Exército do Lula, que pasó de decenas de miles de seguidores a superar los 10 millones antes de la segunda vuelta.
El funcionamiento era distinto al de un grupo tradicional de WhatsApp. Al tratarse de un canal, los administradores podían enviar mensajes directamente a millones de seguidores.
La estrategia convirtió a esos usuarios en una especie de estructura digital de campaña.
Los seguidores recibían instrucciones para impulsar temas en redes sociales, compartir contenidos, producir memes, comentar publicaciones de adversarios y distribuir fragmentos de videos.
Janones era presentado como el “general” de la estructura y Lula como su “mariscal”.
La campaña también incrementó sus transmisiones digitales. El 22 de octubre, una emisión en vivo de Lula alcanzó un pico de alrededor de 1.18 millones de dispositivos conectados simultáneamente en YouTube.
Mediciones de popularidad digital realizadas durante la campaña mostraron además que Lula logró superar a Bolsonaro entre una vuelta y otra.
El “Ejército de Lula” terminó en los tribunales
El crecimiento del canal también provocó una batalla legal.
La campaña de Flávio Bolsonaro acusó a la estructura digital de difundir información falsa y de coordinar ataques contra adversarios.
El 11 de octubre, una decisión judicial ordenó suspender temporalmente el canal.
La medida fue revertida horas después, pero posteriormente volvió a ser suspendido y se impusieron condiciones para que siguiera funcionando, entre ellas registrarlo formalmente como una herramienta vinculada a la campaña de Lula.
Los aliados del presidente cumplieron con las exigencias y el canal volvió a operar.
Meta, propietaria de WhatsApp, señaló que la herramienta no violaba sus políticas, mientras que la disputa llegó hasta el Tribunal Superior Electoral.
Janones negó que la estructura estuviera dedicada a difundir desinformación.
La derecha intentó replicar el modelo. Un diputado del Partido Liberal lanzó el 8 de octubre la Tropa do Flávio, que terminó reuniendo alrededor de 2.1 millones de seguidores.
Las cifras muestran la dimensión que adquirieron estas estructuras digitales, aunque no permiten saber cuántos usuarios participaron realmente en las acciones propuestas ni cuánto influyeron en el voto.
Segunda clave: Lula aprovechó las ventajas de gobernar
Entre ambas vueltas también hubo decisiones económicas del gobierno federal.
El Ejecutivo adelantó pagos del Bolsa Família, el principal programa de transferencias sociales del país, que llega a alrededor de 19.3 millones de familias.
El programa ya había recibido un incremento de 15.04% anunciado antes de la primera vuelta.
El gobierno también amplió medidas de apoyo para familias endeudadas y subsidios relacionados con combustibles en un momento de presión internacional sobre los precios del petróleo.
Otra bandera importante fue la reducción de la jornada laboral.
Durante la campaña, Lula utilizó la aprobación en el Senado de una reducción gradual de la semana laboral de 44 a 40 horas sin recorte salarial para contrastar su posición con la de Flávio Bolsonaro.
La oposición y sectores empresariales acusaron al gobierno de utilizar recursos y políticas públicas para mejorar su posición electoral.
Economistas también cuestionaron el costo de nuevas medidas en un país que mantiene un déficit fiscal elevado y una deuda pública superior a 80% del PIB.
Para la campaña de Lula, en cambio, se trataba de decisiones de política social que el gobierno tenía facultades para implementar.
Determinar cuánto influyeron en la elección es imposible, pero las medidas reforzaron uno de los principales mensajes de Lula: la defensa de salarios, transferencias y programas sociales.
Tercera clave: los debates
La segunda vuelta también obligó a los dos candidatos a enfrentarse directamente.
Durante la primera vuelta ambos habían evitado debatir entre sí, pero antes del balotaje participaron en dos encuentros televisados.
El primero, realizado el 18 de octubre, estuvo marcado por acusaciones e insultos y dejó pocas propuestas concretas.
Las mediciones posteriores mostraron incluso un incremento en el porcentaje de electores indecisos.
El segundo, realizado el 23 de octubre en TV Globo, dejó dos de los momentos más comentados de la campaña.
Durante una discusión sobre el salario mínimo, Flávio Bolsonaro sostuvo que de poco servía aumentar los ingresos si el gobierno entregaba algo “por un lado” y lo quitaba “con los otros nueve dedos”.
La frase hacía referencia a que Lula perdió un dedo de la mano izquierda en un accidente de trabajo cuando era obrero metalúrgico.
Lula reaccionó con enojo, recordó su historia como trabajador y exigió una disculpa. Flávio terminó ofreciéndola.
El otro momento ocurrió durante una discusión sobre seguridad pública.
Lula mencionó el caso de Ana Clara, una niña de cinco años que murió tras recibir un disparo durante una operación policial en Niterói en 2021, y cuestionó a Flávio por haber defendido como abogado al policía acusado.
Bolsonaro respondió defendiendo la actuación del agente, pero durante su intervención confundió el nombre de la madre con el de la niña.
Ninguno de los candidatos consiguió una victoria indiscutible en el debate.
Sin embargo, esos dos momentos se convirtieron en algunos de los fragmentos más difundidos en redes durante las últimas horas de campaña y ambos fueron desfavorables para Flávio.
Eso no permite concluir que hayan definido votos, pero sí muestra cómo los últimos días estuvieron marcados por un terreno más emocional que programático.
La campaña convirtió la elección en un plebiscito sobre el bolsonarismo
Otro elemento central fue el mensaje político de Lula.
La campaña buscó reducir la elección a una pregunta: si Brasil quería o no el regreso del proyecto político encabezado por la familia Bolsonaro.
Los mensajes recuperaron episodios de la gestión de Jair Bolsonaro durante la pandemia de Covid-19 y los ataques del 8 de enero de 2023 contra las sedes del Congreso, el Supremo Tribunal Federal y la Presidencia.
Jair Bolsonaro cumple una condena relacionada con el intento de revertir el resultado electoral de 2022, por lo que la candidatura de su hijo permitió a Lula mantener al expresidente como uno de los protagonistas indirectos de la contienda.
La estrategia ayudó a unir sectores de la izquierda, el centro y parte de la derecha moderada que podían tener críticas hacia Lula, pero rechazaban el regreso del bolsonarismo al poder.
A ese contexto se sumó la disputa entre Brasil y el gobierno de Donald Trump.
Los aranceles impuestos por Estados Unidos en medio de las tensiones generadas por el proceso judicial contra Jair Bolsonaro permitieron a Lula adoptar un discurso nacionalista y presentarse como defensor de la soberanía brasileña.
Una de las frases utilizadas durante ese conflicto fue que Brasil no aceptaría convertirse en el “patio trasero” de ninguna potencia.
Lula sumó más de 10 millones de votos entre ambas vueltas
Las cifras muestran la magnitud de la movilización.
Lula pasó de aproximadamente 53.9 millones de votos en la primera vuelta a 64.2 millones en la segunda.
Ganó alrededor de 10.3 millones de sufragios adicionales.
Flávio Bolsonaro también creció, pero mucho menos: pasó de unos 56.1 millones a 59.8 millones, un incremento cercano a 3.7 millones.
La participación también aumentó.
Alrededor de tres millones de personas adicionales acudieron a votar en la segunda vuelta y la abstención bajó de aproximadamente 21% a 19.2%.
Uno de los sectores que mostró mayor movilización fueron los votantes jóvenes, que habían registrado niveles importantes de apatía durante la primera vuelta.
Minas Gerais volvió a inclinar la balanza
Otro dato relevante estuvo en Minas Gerais, el segundo mayor colegio electoral del país y un estado que históricamente suele coincidir con el ganador de las elecciones presidenciales.
En la primera vuelta, Flávio Bolsonaro había ganado allí aproximadamente 48% contra 43% de Lula.
Tres semanas después, el estado cambió.
Lula terminó imponiéndose por un margen mínimo, con alrededor de 50.4% frente a 49.6%.
El cambio en Minas Gerais resume lo que ocurrió a escala nacional: Bolsonaro mantuvo buena parte de su electorado, pero Lula consiguió movilizar a una cantidad mucho mayor de nuevos votantes entre una vuelta y otra.
Flávio Bolsonaro busca anular la elección
El resultado no cerró inmediatamente la disputa. Flávio Bolsonaro anunció que acudirá a los tribunales para intentar anular la elección y dijo que no reconoce el resultado.
Uno de sus principales cuestionamientos es la decisión judicial que permitió ampliar el horario de votación en determinadas circunstancias.
La controversia surgió por las fuertes lluvias que afectaron algunas regiones y provocaron retrasos y dificultades para acudir a las casillas.
Sin embargo, ambas campañas habían presentado solicitudes relacionadas con extender la votación, aunque por motivos y alcances distintos.
La autoridad electoral sostuvo que las medidas adoptadas no alteraron el resultado y confirmó oficialmente la victoria de Lula.
Hasta ahora no existe evidencia pública de irregularidades suficientes para revertir una diferencia de más de cuatro millones de votos entre ambos candidatos.
Lula pide mantener movilizada a su estructura
En su primer discurso tras conocer el resultado, Lula atribuyó parte de la victoria al aumento de la participación.
El presidente sostuvo que su campaña consiguió convencer a personas que no habían votado en la primera vuelta de que acudir a las urnas era importante para defender la democracia.
También dedicó un agradecimiento especial a André Janones por la estrategia digital.
Al referirse al llamado “Ejército de Lula”, dijo que esa estructura no debía dispersarse después de las elecciones.
El comentario muestra que una de las herramientas creadas para la campaña podría mantenerse activa durante el próximo gobierno y convertirse en un instrumento permanente de comunicación y movilización política.
También deja abierto un debate que probablemente continuará después de la elección: dónde termina la movilización digital legítima y dónde comienza la manipulación coordinada de la conversación pública.
Un cuarto mandato, pero con un Congreso más difícil
Lula iniciará un nuevo periodo presidencial con un escenario institucional más complicado que el que tuvo durante buena parte de su actual mandato.
El Partido Liberal de los Bolsonaro será la principal fuerza del Congreso y la derecha tendrá una presencia importante tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado.
Eso obligará al presidente a negociar prácticamente todas sus principales reformas.
También deberá enfrentar el deterioro de las cuentas públicas, con una deuda superior a 80% del PIB y presiones para contener el déficit.
A ello se suma la impugnación anunciada por Flávio Bolsonaro y la posibilidad de que la polarización electoral se prolongue después de la toma de posesión.
Lula cumplirá 81 años al comenzar este nuevo periodo y será nuevamente presidente después de haber gobernado Brasil entre 2003 y 2010 y regresar al poder en 2023.
¿Qué explica realmente la remontada?
No existe una respuesta única.
No se puede saber cuántos votos consiguió Lula por el Bolsa Família, cuántos por los debates, cuántos gracias a su estrategia digital o cuántos simplemente por el rechazo a la familia Bolsonaro.
Lo que sí muestran los datos es un cambio claro entre ambas vueltas.
Después de perder el 4 de octubre, la campaña de Lula modificó su estrategia, aumentó su presencia en las calles, construyó una enorme estructura digital, movilizó a electores que no habían acudido a votar y logró transformar una desventaja de más de dos millones de votos en una victoria por más de cuatro millones.
Flávio Bolsonaro ganó la primera vuelta.
Lula ganó la elección.
¿Quién ganó las elecciones de Brasil en 2026?
Luiz Inácio Lula da Silva ganó la segunda vuelta presidencial con 51.79% de los votos válidos frente a 48.21% de Flávio Bolsonaro.
¿Cuántos votos obtuvo Lula en la segunda vuelta?
Lula consiguió alrededor de 64.2 millones de votos, frente a aproximadamente 59.8 millones de Flávio Bolsonaro.
¿Quién ganó la primera vuelta en Brasil?
Flávio Bolsonaro ganó la primera vuelta con 47.03%, mientras Lula obtuvo 45.16%.
¿Cómo remontó Lula la elección?
Entre ambas vueltas, Lula aumentó su movilización territorial y digital, reforzó sus mensajes sociales, aprovechó la estructura del gobierno y convirtió la segunda vuelta en una disputa sobre el regreso del bolsonarismo.
¿Cuántos votos ganó Lula entre la primera y la segunda vuelta?
Lula sumó alrededor de 10.3 millones de votos adicionales entre ambas jornadas.
¿Flávio Bolsonaro reconoció la derrota?
No. Anunció que recurrirá a la vía jurídica para intentar impugnar o anular la elección.
¿Cuántos mandatos ha tenido Lula?
Con esta victoria, Lula fue elegido para un cuarto mandato presidencial no consecutivo.

