El Departamento de Justicia ajustó su acusación contra Nicolás Maduro y reconoció que el llamado “Cártel de los Soles” fue solo un término para describir corrupción en las fuerzas armadas venezolanas.
WASHINGTON.— En un giro clave dentro del proceso judicial contra Nicolás Maduro, el Departamento de Justicia de Estados Unidos modificó su acusación original y admitió que el llamado “Cártel de los Soles” no es un cártel en sentido estricto, sino un término coloquial usado para describir la corrupción en el ámbito militar venezolano vinculada al narcotráfico.
Según reveló The New York Times, la acusación reescrita elimina referencias contundentes a una organización criminal estructurada y reconoce que la expresión fue usada durante años de manera simbólica para referirse a la complicidad de altos mandos militares con redes de narcotráfico. El término alude a las insignias con soles dorados que portan los oficiales de mayor rango en Venezuela.
Cambio en el enfoque del caso
La versión anterior de la acusación, presentada en 2020 por un gran jurado, mencionaba repetidamente al “Cártel de los Soles” y presentaba a Maduro como su líder. En cambio, el nuevo documento, publicado tras su captura, reduce drásticamente el uso del término y describe el fenómeno como un “sistema de patronazgo” basado en corrupción institucional.
De acuerdo con la acusación actualizada, las ganancias del narcotráfico y la protección a aliados criminales fluían hacia funcionarios civiles, militares y de inteligencia, dentro de un esquema dirigido por las cúpulas del poder.
Aun así, los fiscales mantienen los cargos de conspiración para narcotráfico contra Maduro y otros miembros de su círculo cercano, incluyendo su hijo Nicolás Maduro Guerra, su esposa Cilia Flores, y el ministro del Interior, Diosdado Cabello.
“Soy un prisionero de guerra”: Maduro ante la justicia
Este lunes, Maduro compareció por primera vez ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York. Vestido con uniforme naranja de presidiario, se declaró no culpable y acusó a Estados Unidos de haberlo “secuestrado” mediante una operación militar.
“Soy un hombre decente. Sigo siendo el presidente de mi país”, dijo ante el juez. Su esposa, Cilia Flores, también se declaró inocente.
La operación para su captura incluyó bombardeos en Caracas y el despliegue de comandos en tierra. La acción ha sido duramente criticada por gobiernos latinoamericanos y por la ONU, que llamó a respetar los principios de soberanía e integridad territorial.
Tensión regional y postura internacional
Mientras miles marchaban en Caracas para exigir la liberación de Maduro, la vicepresidenta Delcy Rodríguez fue juramentada como presidenta interina por el nuevo Parlamento. “Vengo con dolor por el secuestro de dos héroes que tenemos como rehenes en Estados Unidos”, declaró.
Desde Nueva York, el Consejo de Seguridad de la ONU discutió la crisis venezolana. El secretario general António Guterres exhortó a respetar la legalidad internacional y evitar acciones unilaterales que amenacen la estabilidad regional.
En tanto, Donald Trump defendió la operación y afirmó que “Estados Unidos está a cargo de Venezuela”. Según dijo, mantiene conversaciones con Rodríguez para definir los siguientes pasos.

