La Mensaje de Esperanza del Papa: Dios no Descartará a Nadie
Antes del rezo del Ángelus, el Papa ofreció un mensaje profundo y lleno de esperanza, recordando que Dios no descarta a nadie y que toda herida puede sanar. Resaltó la importancia de los gestos de misericordia y atención hacia los demás como pilares que mantienen viva la luz del Evangelio en el mundo.
La Sal y la Luz: Vivir las Bienaventuranzas
Durante su reflexión, el Santo Padre recordó las palabras de Jesús: “Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo”. Esto subraya que vivir según las Bienaventuranzas proporciona un verdadero sabor a la vida y hace resplandecer la alegría cristiana.
“Esta alegría se irradia de un estilo de vida que se desea y elige, de un modo de habitar la tierra y de vivir juntos. Es la vida que resplandece en Jesús.”
El Papa enfatizó que seguir a Jesús no solo transforma la realidad, sino que también asegura que la oscuridad no tenga la última palabra.
El Dolor de la Desesperanza
Desde la ventana del Palacio Apostólico, el Papa Francisco reconoció que no siempre es fácil mantener esa alegría y luz. Reflexionó sobre el dolor que se siente al perder el sabor de la vida y la alegría:
- Muchas personas se sienten descartadas o fracasadas.
- Algunos pueden sentir que su luz se ha escondido.
Sin embargo, el Papa ofreció un mensaje de esperanza:
“Jesús nos anuncia a un Dios que nunca nos descarta, un Padre que custodia nuestro nombre y nuestra unicidad.”
Cada herida, no importa cuán profunda, puede sanar al acoger la palabra de las Bienaventuranzas y al regresar al camino del Evangelio.
El Camino hacia la Alegría: Gestos de Misericordia
El Papa compartió el secreto para reavivar la alegría:
- Gestos de apertura hacia los demás.
- La importancia de la autenticidad sobre la apariencia o el poder.
“Jesús mismo fue tentado, en el desierto, por otros caminos… pero él rechaza los caminos en los que hubiera perdido su verdadero sabor.”
La Comunión con Jesús
Finalmente, el Papa pidió a todos dejarse alimentar e iluminar por la comunión con Jesús. Esta conexión es esencial para la vida cristiana:
- Sin exhibiciones, podremos ser como una ciudad en la cima del monte: visible, acogedora y deseada.
La invitación es a vivir en la ciudad de Dios, donde todos buscan la paz y el consuelo.
Conclusión
La reflexión del Santo Padre es un llamado a practicar la misericordia y cuidar de los demás, manteniendo viva la luz del Evangelio. En un mundo lleno de desafíos, recordar que Dios nunca nos descarta y que hay un camino hacia la sanación, es fundamental para todos aquellos que buscan el verdadero significado de la alegría cristiana.
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