¿Es la regulación de rentas en la Ciudad de México una solución efectiva?
La Suprema Corte de México ha declarado constitucional una medida que limita el aumento de rentas en la Ciudad de México al índice de inflación. Aunque la intención de preservar la asequibilidad en el mercado habitacional es positiva, es crucial evaluar los posibles efectos adversos de este enfoque.
El problema de la accesibilidad en la vivienda
La Ciudad de México enfrenta serios desafíos en accesibilidad a la vivienda. Los precios de compra son prohibitivos para muchos jóvenes que recién inician su vida laboral, sumado a un aumento considerable en las rentas, que afecta el ingreso disponible de las familias. Este fenómeno es preocupante, y aunque muchos concuerdan en la necesidad de una solución, el enfoque actual puede no ser el adecuado.
Limitaciones de la regulación de rentas
Al restringir el crecimiento de las rentas al ritmo de la inflación, se desincentiva la inversión en propiedades para alquiler. Esto ocurre porque, si los inversionistas creen que no podrán incrementar las rentas en términos reales, la rentabilidad esperada se ve reducida, lo que puede llevar a:
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Menos nuevos proyectos de construcción: La oferta de viviendas disminuye, lo que a la larga puede elevar los precios de compra y alquiler, contradiciendo la intención original de la medida.
- Contratos iniciales más caros: Los propietarios, anticipando restricciones en el futuro, podrían fijar precios iniciales más altos, afectando a quienes buscan vivienda, especialmente jóvenes.
Efectos en el mantenimiento y mejora de la vivienda
Con ingresos de rentas limitados, los propietarios podrían encontrar dificultades para invertir en el mantenimiento y la mejora de sus propiedades. Si los costos, como el impuesto predial, aumentan más rápido que la inflación, la consecuencia puede ser un deterioro del parque habitacional.
Experiencias pasadas y lecciones aprendidas
Varios países, incluido México, han experimentado con controles de renta, y los resultados han sido desalentadores. Históricamente, estas políticas han llevado a:
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Deterioro de viviendas: La disminución en la inversión en mantenimiento afecta la calidad de vida de los inquilinos.
- Reducción de la oferta: La escasez de viviendas alquilables provoca un aumento en los precios para futuros inquilinos.
Estudios en Estados Unidos también demuestran que aunque los controles pueden beneficiar a los inquilinos actuales, tienden a elevar los costos para aquellos que buscan entrar al mercado.
La necesidad de soluciones efectivas
Si el objetivo es hacer que la vivienda sea más asequible, la clave radica en aumentar la oferta, no en limitar precios. En el contexto de la Ciudad de México, esto implica:
- Fomentar la construcción de vivienda nueva: Especialmente en áreas bien conectadas y cercanas a centros laborales.
- Simplificar trámites y revisar regulaciones: Acelerar el proceso de construcción y permitir una mayor densidad habitacional puede incrementar la oferta.
- Aprovechar el parque habitacional existente: Implementar programas de titulación y regularización puede ayudar a maximizar el uso de propiedades subutilizadas.
Ejemplo de ciudades exitosas
La experiencia internacional es clara: las ciudades con viviendas más asequibles son aquellas que permiten construir más. En contraste, regular los precios sin una oferta adecuada solo perpetuará el problema de la asequibilidad.
Conclusión
La preocupación por la accesibilidad en el mercado de la vivienda es legítima, sin embargo, las medidas tomadas deben ser cuidadosamente evaluadas. El tope a las rentas puede ofrecer alivio a corto plazo, pero en el mediano y largo plazo, podría agravar la situación, encareciendo el acceso a la vivienda y golpeando a quienes más necesitan opciones asequibles. Por lo tanto, es esencial buscar enfoques que promuevan el crecimiento de la oferta de vivienda, en lugar de limitar los precios por decreto.

