La resolución judicial evita una medida que afectaba directamente el ingreso de familias capitalinas y confirma que no se puede tratar de forma desigual a un solo sector del turismo.
Ciudad de México.- Un Tribunal Federal otorgó un amparo a un anfitrión de la Ciudad de México y frenó la aplicación del límite del 50% de ocupación anual a viviendas turísticas eventuales, una de las disposiciones más controvertidas de la reciente reforma a la Ley de Turismo local.
La decisión representa una buena noticia para miles de familias capitalinas que dependen de la hospitalidad comunitaria como una fuente legítima de trabajo e ingreso. El fallo reconoce que esta medida afectaba de manera directa a quienes ofrecen hospedaje a través de plataformas digitales, sin aplicar las mismas reglas a otros prestadores del mismo servicio, como hoteles u otros tipos de hospedaje.
El Tribunal consideró que la sola existencia de esta restricción generaba incertidumbre y ponía en riesgo el sustento de las personas anfitrionas, aun cuando el mecanismo para aplicar el límite no estuviera plenamente en funcionamiento. En términos prácticos, la resolución deja claro que no es válido imponer reglas que castigan a un solo sector del turismo.
El límite del 50% pretendía restringir a poco más de la mitad del año la posibilidad de ofrecer hospedaje, lo que en la práctica significaba reducir de forma drástica los ingresos de familias que han encontrado en esta actividad una forma de complementar o sostener su economía.
“Esta resolución no es un tecnicismo legal más; es un hito en la defensa de los derechos de miles de familias capitalinas. No se puede legislar de manera desigual ni castigar a un solo sector por problemas estructurales que requieren soluciones de fondo”, señaló Héctor Leonel Rivera Muñoz, abogado de Todos Somos Anfitriones (TSA) y Socio Director de Rivera Hernández Abogados.
El fallo también envía un mensaje claro: los problemas de fondo de la ciudad, como la crisis de vivienda o la falta de planeación urbana, no se resuelven señalando a un solo sector como responsable. Limitar de manera arbitraria una actividad económica no atiende esas causas estructurales ni genera soluciones duraderas.
Desde Todos Somos Anfitriones (TSA), se destaca que las viviendas turísticas eventuales han permitido que el turismo beneficie directamente a familias, mujeres, adultos mayores y microempresas, fortaleciendo la economía barrial y evitando que los ingresos se concentren únicamente en grandes cadenas.
Este amparo no solo protege a un anfitrión en particular, sino que abre un camino para que miles de personas puedan defender su derecho a trabajar en condiciones justas. Asimismo, es una oportunidad para avanzar hacia una regulación del turismo más equilibrada, que integre al sector, cuide a las comunidades y se base en soluciones inteligentes, no en prohibiciones.

