A más de dos meses y medio del asesinato de Carlos Manzo, alcalde independiente de Uruapan, Michoacán, las investigaciones comienzan a delinear un escenario complejo en el que convergen traiciones desde el círculo más cercano, consumo de drogas, filtraciones de información sensible y posibles vínculos con el crimen organizado. Sin embargo, el móvil del crimen y la identidad completa de los autores intelectuales aún no han sido plenamente esclarecidos.
Las recientes detenciones anunciadas por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana representan uno de los avances más relevantes desde el homicidio ocurrido en noviembre de 2025, cuando Manzo fue asesinado durante un acto público en el centro de la ciudad.
Funcionarios municipales bajo sospecha
El pasado domingo fueron detenidos Samuel “N”, director de Protocolo y Relaciones Institucionales del ayuntamiento, y Josué Elogio “N”, alias “El Viejito”, un taxista señalado como proveedor de drogas del funcionario municipal. Ambos fueron vinculados a proceso y enviados a prisión preventiva.
De acuerdo con la Fiscalía de Michoacán, Samuel “N” habría filtrado información clave sobre los movimientos del alcalde el día del asesinato, incluyendo retrasos, horarios de salida y desplazamientos relacionados con el Festival de las Velas. Esa información fue presuntamente enviada por Josué Elogio a Jorge Armando “N”, alias “El Licenciado”, identificado como uno de los presuntos autores intelectuales del crimen y presunto integrante del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
La acusación ministerial sostiene que Samuel “N” aceptó proporcionar esos datos a cambio de droga y que mantenía una relación laboral conflictiva con el alcalde. Además, se documentó que el taxista informó a otro mando criminal, conocido como “El M2”, sobre su contacto directo con un funcionario cercano al edil.
“La traición vino de su círculo más cercano”
En entrevista con Animal Político, Juan Manzo, hermano del alcalde asesinado, aseguró que no tiene dudas de que la traición provino del entorno inmediato de su hermano.
“Es una traición muy dolorosa. No hay duda de que esta persona fue quien puso a Carlos para que lo mataran”, afirmó.
Juan Manzo señaló que ya existían reportes previos sobre conductas irregulares de Samuel “N”, conflictos con policías y un problema de adicción a las drogas que, asegura, fue determinante. Incluso relató que durante el funeral del alcalde notó un comportamiento extraño del funcionario, “como si estuviera drogado”.
Tanto Juan Manzo como Grecia Quiroz, viuda del alcalde y actual presidenta municipal de Uruapan, coincidieron en que Samuel “N” no formaba parte del círculo político original de Manzo ni del Movimiento del Sombrero. Quiroz confirmó que el funcionario llegó a la administración tras presentar su currículum directamente, sin vínculos previos con el proyecto político del edil.
Escoltas y omisiones de seguridad
Las detenciones recientes se suman a la aprehensión de siete escoltas del alcalde, señalados por presuntas omisiones y posibles irregularidades en los protocolos de seguridad la noche del asesinato.
Según la fiscalía, inconsistencias en sus declaraciones y en la actuación del equipo de protección habrían permitido que Víctor Manuel “N”, un joven de 17 años identificado como autor material, se acercara a corta distancia y disparara contra el alcalde. El adolescente fue abatido posteriormente por los escoltas, pese a que ya estaba sometido.
Otra línea de investigación apunta a la participación de más elementos de seguridad municipal, así como a la fuga del coronel José Manuel Jiménez Miranda, integrante del cuerpo de escoltas, cuya evasión fue confirmada el 28 de noviembre.
Filtraciones y un caso aún abierto
Juan Manzo también reveló que desde las primeras detenciones surgieron indicios de filtraciones internas, particularmente a través de grupos de WhatsApp de funcionarios municipales donde se compartía información cotidiana que habría llegado a manos del grupo criminal.
La reciente detención y liberación de Yesenia “N”, secretaria particular del alcalde, forma parte —según explicó— de un proceso aún en curso y no descarta nuevas imputaciones.
“No se puede decir que ya sea un caso cerrado”, advirtió.
Aunque reconoció avances importantes en la identificación de la ruta de filtración y en la captura de presuntos responsables materiales, Juan Manzo subrayó que aún falta esclarecer el móvil del crimen y definir plenamente a los autores intelectuales, así como determinar si el asesinato tuvo una motivación política vinculada a los posicionamientos públicos del alcalde.
Por ahora, el caso Carlos Manzo sigue abierto. Y lo que comienza a revelarse confirma que su asesinato no fue un hecho aislado, sino el resultado de una red de lealtades rotas, omisiones graves y la penetración del crimen organizado en el ámbito municipal.

