La Dura Realidad de las Vagoneras en el Metro de Ciudad de México
El Metro de la Ciudad de México es un sistema de transporte que mueve a 3.7 millones de pasajeros diariamente, funcionando con precisión y rigor. Sin embargo, esta aparente normalidad oculta una compleja red de relaciones de poder entre autoridades, trabajadores, sindicatos, policías y las mujeres que se dedican a la venta ambulante en las unidades: las vagoneras. Estas mujeres, muchas de ellas madres solteras, enfrentan un sistema que las vulnerabiliza en su lucha diaria por sobrevivir.
La Vida de una Vagonera: Juego del Calamar
Las vagoneras, que venden sus productos mientras el tren avanza, se enfrentan a un ambiente hostil y lleno de riesgos. Al igual que en el famoso Juego del Calamar, ellas desarrollan tacticas para eludir a las autoridades que buscan detenerlas. Sus estrategias incluyen esconderse de las cámaras y vigilar constantemente a los policías y vigilantes.
“Discúlpame la pausa comercial, no me gusta que me inviten a las pijamadas del Torito. Si no, se lo llevan al DIF, que está más feo.”
— Dulce, vagonera y cuentacuentos.
Dulce, una de estas vagoneras, lleva el peso de la responsabilidad de cuidar de su hija de tres años mientras busca cómo sustentar a su familia. El miedo a perder la custodia de su pequeña es constante, ya que las autoridades tienen la facultad de separar a los niños de sus padres bajo la supuesta amenaza de explotación infantil.
Un Cuerpo de Mujeres en la Lucha
La situación de mujeres como Edith también es desgarradora. Ella perdió a sus cuatro hijos debido a una represalia personal de una oficial de policía. En una clara injusticia, su historia resalta cómo los más vulnerables pueden ser perseguidos sin un debido proceso.
“Me he perdido la etapa más importante de mi bebé, lleva casi un año sin verme y ya no me dice mamá, me dice Edith.”
— Edith, madre que ha luchado por recuperar a sus hijos.
A pesar de los obstáculos, miles de vagoneras forman una red de apoyo y resistencia. Según Ana Paola Bolaños, abogada de Práctica Laboratorio para la Democracia, muchas de ellas han llegado a ser hasta 8,000, de las cuales 2,500 son mujeres luchando para sostener a sus familias.
Infracciones y Criminalización de la Necesidad
La Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México establece varias infracciones que se aplican a las vagoneras. Estas violaciones incluyen:
- Usar el espacio público sin autorización.
- Impedir el libre tránsito.
- Aprovechar el espacio público con fines de lucro.
Curiosamente, tiendas y negocios que operan de manera similar están autorizados porque pagan cuotas al Metro. Esto revela una doble moral que afecta desproporcionadamente a las mujeres de escasos recursos.
Operativo Colibrí: La Amenaza Constantemente Real
El Operativo Colibrí es un mecanismo que busca desmantelar el trabajo informal en el Metro, pero enfrenta críticas por las prácticas arbitrarias que emplea. Dulce, incluso cuando no estaba trabajando, fue interceptada por un policía y llevada al módulo del DIF sin haber cometido una infracción. Este tipo de operativos intensifica la persecución de madres trabajadoras en situación de vulnerabilidad.
Los testimonios de estas vagoneras son preocupantes. La falta de respeto por sus derechos y la precarización de sus vidas resuena en cada palabra y experiencia compartida.
Un Futuro en la Inseguridad
El Metro no solo es un medio de transporte, sino un refugio para estas madres solteras que luchan por un mejor futuro. Para ellas, es un espacio que les ofrece la oportunidad de trabajar y mantener a sus hijos a salvo en un entorno relativamente seguro.
“En el metro [mis hijos] al menos se cubren del sol y del frío. Podemos trabajar desde las cinco de la mañana y hasta en la noche, y es lo que necesitamos.”
— Edith, madre soltera vagonera.
Sin embargo, el sistema está lleno de barreras institucionales que las obligan a enfrentar un ciclo de criminalización y marginación.
Conclusión
La historia de Dulce, Edith y muchas otras vagoneras refleja un drama humano que ilumina la precariedad del trabajo informal en una ciudad donde la supervivencia es un reto constante. Abogados como Ana Paola Bolaños abogan por sus derechos, buscando justicia y equidad en un sistema que a menudo las silencia.
Es momento de visibilizar y defender la dignidad de estas mujeres que, a pesar de las adversidades, luchan cada día por dar a sus hijos un futuro mejor. El Metro de Ciudad de México no solo es un lugar de paso; es un espacio de resistencia y esperanza para muchas familias.

