La Nueva Estrategia del Gobierno de Abelardo de la Espriella: Terrorismo y Memoria Histórica
En su primer mes de gobierno, Abelardo de la Espriella ha reavivado un debate que ha marcado la política colombiana durante años: el uso del término "terrorismo" para describir a los grupos criminales. Esta decisión ha impulsado un cambio significativo en la narrativa oficial sobre el conflicto armado en Colombia.
La Etiqueta de Terrorismo
Cambios en el Discurso Oficial
El ministro del Interior, Rodrigo Lara, anunció que el Gobierno presentará ante el Congreso un proyecto de estatuto antiterrorista. Este proyecto busca establecer una lista de organizaciones ilegales consideradas como terroristas, llenando así un "vacío normativo". Según Lara, las primeras en recibir esta etiqueta serán las disidencias de las FARC, cuyo impacto ha sido discutido en múltiples foros y estudios.
"Todos son terroristas y los vamos a tratar como tales," fue la contundente afirmación de De la Espriella, que elimina distinciones entre diversas organizaciones armadas. Esta simplificación del fenómeno armando contradice años de análisis por parte de investigadores y académicos.
Un Contexto Histórico
Antecedentes Legislativos
El concepto de un estatuto antiterrorista no es nuevo en Colombia. En 2003, durante el primer mandato de Álvaro Uribe Vélez, se aprobó el Acto Legislativo 223 que otorgaba al Estado amplias facultades para actuar contra el terrorismo. Aunque esta normativa fue anulada por la Corte Constitucional, la idea de una nueva legislación evoca un regreso a un lenguaje que recuerda situaciones de control autoritario, similar a las políticas de gobiernos como el de Alberto Fujimori en Perú y el de George W. Bush en Estados Unidos.
La Memoria Histórica en Riesgo
Cambios en el Centro Nacional de Memoria Histórica
El reciente cambio de lenguaje también ha impactado al Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), que tiene la misión de investigar y divulgar la memoria del conflicto armado. Mensajes en redes sociales de esta entidad han comenzado a reflejar la nueva dirección del gobierno, priorizando ciertas narrativas sobre el reclutamiento forzado de niños por parte de las FARC.
Por ejemplo, un tuit reciente afirmaba que "Al menos 18.677 niños fueron reclutados por los terroristas de las FARC entre 1996 y 2016." Esta afirmación, aunque respaldada por datos verídicos, ignora el contexto del Acuerdo de Paz firmado en 2016, en el que se reconoció el estatus político de la guerrilla y se desmovilizaron más de 13.000 personas.
Un Enfoque Simplista
Álvaro Villarraga, exdirector técnico del CNMH, destaca que categorizar todo como "terroristas" no solo es un error, sino que simplifica gravemente un fenómeno complejo como las guerrillas en Colombia. Esta visión excluye a las víctimas de otros grupos armados y puede fomentar un diálogo más polarizado en una sociedad que aún busca reconciliación.
La Narrativa en la Lucha Política
Implicaciones de la Nueva Estrategia
La investigadora María Emma Wills advierte que la forma en que se narra el conflicto armado es un campo de tensiones. Según ella, el gobierno actual parece estar siguiendo los pasos de la administración Uribe, que reemplazó la categoría de conflicto armado por la de terrorismo en documentos oficiales.
“En la memoria histórica se define qué será lo oficial y qué será lo apócrifo,” explica Wills. El enfoque del gobierno podría llevar a una interpretación más restrictiva y excluyente de los hechos ocurridos en el país.
Reflexiones Futuras
La reciente reconfiguración del lenguaje y las etiquetas usadas por el gobierno de De la Espriella indica un regreso a narrativas que pueden entorpecer el proceso de paz en Colombia. El riesgo de una aproximación simplista a un conflicto tan multifacético invita a la reflexión sobre las implicaciones que estas decisiones podrían tener en la memoria colectiva del país.
Es vital que la discusión sobre el conflicto armado mantenga un enfoque plural, que incluya las voces de todas las víctimas y no simplifique un fenómeno tan complejo a un unilateral término como "terrorismo". La historia de Colombia necesita ser contada desde diversas perspectivas para avanzar hacia un futuro de paz y reconciliación.

