El Ajusco: un epicentro de desapariciones y violencia en la Ciudad de México
Desde 2019, el Ajusco, una extensa zona al sur de la Ciudad de México, ha sido escenario de una crisis de desapariciones y violencia que ha impactado a sus comunidades. Al menos 107 personas han desaparecido en este territorio durante los últimos años, mientras que 492 víctimas de homicidio han sido localizadas en barrancas, carreteras y parajes dentro de esta área.
Un territorio marcado por la violencia
El Ajusco se ha transformado en un punto estratégico para actividades criminales, según estudios de especialistas y testimonios de familias de desaparecidos. La combinación de carreteras desoladas, falta de señal telefónica y escasa vigilancia contribuye a que esta región sea un lugar donde la violencia puede operar con impunidad.
En San Miguel Ajusco, casos emblemáticos como el de Axel Daniel González Ramos, desaparecido en 2022, marcan la pauta de una realidad preocupante, donde personas continúan desapareciendo en circunstancias similares y sin respuestas claras.
“El Ajusco es un facilitador de la actividad criminal violenta”,
indica Rodrigo Peña, especialista en criminología, añadiendo que la conectividad geográfica lo convierte en un objetivo atractivo para grupos criminales.
Desapariciones y homicidios: cifras alarmantes
Según datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas, el Ajusco acumula el 49% de todas las desapariciones registradas en Tlalpan, uno de los lugares más afectados por este fenómeno. En apenas una década, las fuerzas del orden han encontrado 492 víctimas de homicidio, localizadas en diversos puntos estratégicos de esta región, lo que agrava la percepción de inseguridad.
Identificando patrones en las desapariciones
Entre las desapariciones, se observa un patrón preocupante: muchas de las víctimas son jóvenes y se les ha visto en eventos sociales antes de sus desapariciones. Las fiestas patronales, por ejemplo, aparecen en múltiples reportes como el escenario donde ocurren varios de estos casos.
- Axel Daniel González Ramos desapareció tras salir de casa para visitar a su novia.
- Joel Martínez de la Rosa también desapareció en circunstancias similares mientras aguardaba un pasaje.
- Benjamín Echeverría Olmedo se desvinculó de su familia después de asistir a una fiesta local.
La combinación de la música, el ambiente festivo y la alta concentración de personas se convierte en un entorno propicio para perpetrar delitos de esta índole, según testimonios de víctimas y familiares.
La lucha de las familias y hallazgos impactantes
Las familias de los desaparecidos han comenzado a organizarse en colectivos para buscar respuestas. Por ejemplo, el grupo “Una Luz en el Camino” ha realizado diversas búsquedas en el Ajusco, donde han encontrado cuerpos y restos humanos, lo que enfatiza la urgencia de una investigación más profunda por parte de las autoridades.
El caso de Leonardo Sandoval Cázares, desaparecido en 2022 y cuyo cuerpo fue hallado meses después en un estado de identificación complicado, resalta la falta de recursos y la burocracia en los procesos forenses.
Condiciones del terreno y retos para la búsqueda
La orografía del Ajusco, caracterizada por su terreno escarpado y condiciones climáticas adversas, difícilmente permite la realización de búsquedas exhaustivas. Las familias han tenido que aprender técnicas para descender a barrancas en búsqueda de sus seres queridos, lo que aumenta el peligro en su búsqueda.
La falta de infraestructura adecuada, como cámaras de seguridad y señales de telefonía, permite que los delincuentes operen con mayor facilidad y abandonen cuerpos en lugares recónditos.
Un llamado urgente a la acción
Con más de 300 personas reportadas como desaparecidas en la región, el Ajusco se posiciona como un territorio donde el futuro es incierto. Las familias piden un análisis exhaustivo de los casos para poder establecer patrones y conexiones entre las desapariciones.
Mientras la violencia persiste y las desapariciones continúan, la comunidad del Ajusco clama por una respuesta integral de las autoridades y un compromiso real para abordar las dinámicas criminales que han convertido este espacio en un corredor de dolor y sufrimiento. Las preguntas superan a las respuestas, y el tiempo apremia para quienes buscan justicia y verdad.

