El Frente Unido por la Hospitalidad pidió al Gobierno y al Congreso de la Ciudad de México abrir nuevas mesas de trabajo para revisar las restricciones a las viviendas turísticas, entre ellas el límite que permite operar únicamente durante la mitad del año.
Organizaciones de anfitriones y administradores de viviendas turísticas en la Ciudad de México exigieron este lunes al Gobierno capitalino y al Congreso local abrir nuevas mesas de trabajo para revisar las restricciones que actualmente enfrenta el sector, particularmente el límite de ocupación de 50% al año.
El Frente Unido por la Hospitalidad, integrado por Todos Somos Anfitriones (TSA), la Asociación de Administradores Profesionales de Renta Vacacional (APAR), la Asociación Mexicana de Viviendas Turísticas (AMVITUR) y la Red de Mujeres Anfitrionas (REMA), fijó postura este 7 de septiembre durante una conferencia de prensa en la Ciudad de México.
Las organizaciones señalaron que no se oponen a la regulación de las viviendas turísticas, pero consideran que las restricciones actuales son desproporcionadas y afectan directamente a personas que dependen de esta actividad como fuente principal o complementaria de ingresos.
Anfitriones cuestionan el límite de 50% en CDMX
La regulación de las viviendas turísticas en la Ciudad de México establece un límite equivalente al 50% de las noches del año para su operación, además de restricciones relacionadas con el número de habitaciones y propiedades que puede administrar un anfitrión.
De acuerdo con el Frente, estas medidas fueron aprobadas desde octubre de 2024, pero comenzaron a tener efectos prácticos tras la habilitación del Padrón de Anfitriones en 2026.
Las organizaciones cuestionaron particularmente el criterio utilizado para fijar el límite de operación anual.
“Si el gobierno reconoce que esta parte de la regulación no estaba lista, la pregunta es obligada: ¿por qué el límite del 50% sí lo estaría? La pregunta no es por qué regular. La pregunta es por qué exactamente 50%, ¿a quién le conviene?”, plantearon.
El pasado 19 de agosto, el Gobierno capitalino amplió hasta diciembre de 2026 el plazo para realizar el registro en el padrón, aunque las restricciones de fondo se mantuvieron sin cambios.
“No hablamos de plataformas. Hablamos de personas”
Uno de los principales planteamientos del Frente fue separar la discusión sobre las viviendas turísticas de las plataformas digitales mediante las cuales se comercializan.
“No hablamos de plataformas. Hablamos de personas”, señalaron las organizaciones.
El Frente sostiene que el sector está integrado principalmente por familias, mujeres, adultos mayores y personas que utilizan una vivienda, una habitación o la administración de propiedades como una fuente de ingresos.
Aunque el debate público sobre las rentas de corta estancia suele asociarse con plataformas como Airbnb, las organizaciones insistieron en que las restricciones afectan directamente a los anfitriones y administradores de las propiedades.
También advirtieron que la discusión va más allá del sector turístico.
“No es un límite a los anfitriones. Es un límite al derecho de cualquier persona a decidir sobre lo que es suyo. Hoy son los anfitriones. Mañana puede ser cualquiera que trabaje para construir algo propio”, señalaron durante la conferencia.
¿Qué proponen los anfitriones?
El Frente aseguró que su postura no consiste en eliminar la regulación de las viviendas turísticas, sino en construir un modelo que permita ordenar y profesionalizar la actividad sin impedir su operación durante la mitad del año.
Entre sus propuestas se encuentran la profesionalización del sector, la formalización de anfitriones, esquemas de certificación, reglas de convivencia, medidas de protección civil y mecanismos que otorguen mayor certeza jurídica.
“Nosotros llegamos con propuestas: profesionalización, formalización, certificación. Otros sectores solo llegan con exigencias para que se cancelen nuestros derechos”, señaló el Frente.
Las organizaciones también sostienen que las viviendas turísticas generan una importante derrama económica en las comunidades donde operan, debido al consumo de los visitantes en comercios, restaurantes y servicios locales.
Anfitriones señalan diferencias fiscales frente a hoteles
El Frente también cuestionó las condiciones fiscales que enfrenta el sector.
De acuerdo con las organizaciones, las viviendas turísticas pagan una tasa de 5% de Impuesto sobre Hospedaje en la Ciudad de México, mientras que para los hoteles la tasa es de 3.5%.
Además, señalaron que los anfitriones están sujetos a retenciones relacionadas con IVA e ISR.
El Frente utilizó estas diferencias para argumentar que los anfitriones ya forman parte de una actividad regulada y fiscalizada, por lo que consideran que el debate debería concentrarse en encontrar un modelo de regulación que permita su operación.
Piden nuevas mesas de trabajo con el Gobierno de CDMX
El Frente Unido por la Hospitalidad exigió al Gobierno de la Ciudad de México y al Congreso capitalino abrir nuevas mesas de trabajo para revisar las restricciones.
Las organizaciones señalaron que durante los últimos meses han participado en distintos espacios de diálogo, pero consideran que éstos no se han traducido en modificaciones de fondo a la regulación.
También informaron que no descartan realizar jornadas de movilización durante las próximas semanas para visibilizar el impacto que, aseguran, tendrán las restricciones sobre las familias que dependen de esta actividad.
“No pedimos privilegios. Pedimos poder seguir trabajando y que se respeten nuestros derechos”, concluyó el Frente.





