La CEPAL advierte que el fenómeno “El Niño” extremo tendrá un costo del 2% del PIB en América Latina y el Caribe.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha emitido una alerta significativa sobre el impacto que tendrá el fenómeno meteorológico conocido como El Niño en la región. Este fenómeno, que se intensificará en el último trimestre del año, podría llevar a la Ciudad de México, junto con Lima y São Paulo, a enfrentar un aumento drástico en la demanda de energía eléctrica para la climatización, lo que resulta preocupante para la infraestructura energética de estas metrópolis.
Impactos económicos y sociales del fenómeno El Niño
En su reciente Informe Especial titulado “Los efectos del fenómeno El Niño en América Latina y el Caribe y recomendaciones para enfrentarlo”, la CEPAL presenta un análisis profundo sobre las posibles consecuencias económicas, sociales y en distintos sectores productivos como resultado de un episodio de alta intensidad de este fenómeno.
Según las proyecciones de la CEPAL, un El Niño extremo podría resultar en una pérdida acumulada de al menos 2% del Producto Interno Bruto (PIB) de la región en un período de tres años. Se estima que aproximadamente la mitad de este impacto se registraría en el primer año de su manifestación.
Además, el estudio sugiere que el deterioro en los ingresos de los hogares podría aumentar la pobreza en hasta 4.8 millones de personas adicionales para finales de la década, en comparación con un escenario en ausencia de El Niño.
Recomendaciones para mitigar el impacto en México
Para hacer frente a esta situación, la CEPAL ha planteado diversas recomendaciones para México, tales como:
- Fortalecer el monitoreo local y regional de precipitaciones y demanda eléctrica.
- Diversificar las tecnologías y la ubicación geográfica de las fuentes de generación de energía.
- Ampliar la capacidad de almacenamiento de energía y reforzar las reservas operativas del sistema eléctrico.
Asimismo, la CEPAL enfatiza la necesidad de contar con una planificación constante y de considerar el riesgo climático como un criterio relevante en la planificación nacional. Se debe superar el enfoque de tratar El Niño únicamente como una emergencia temporal.
El fenómeno de El Niño alcanzará su punto máximo de intensidad entre octubre y diciembre de 2026, elevando la probabilidad de que las temperaturas sean superiores al promedio en varias regiones de América Latina y el Caribe. Por otro lado, el Servicio Meteorológico Nacional anticipa que habrá un mayor número de frentes fríos de lo habitual, con los meses de octubre, noviembre y diciembre como críticos, debido a descensos bruscos de temperatura.

