En una reciente entrevista concedida a la agencia EFE desde el Palacio de Gobierno, la gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia, aseguró este jueves que el autor del homicidio de la estudiante española Claudia Tacoronte no tiene vínculos con el crimen organizado. La mandataria estatal especificó que se trata de un delincuente común que actuó durante un intento de robo.
“Es un delincuente común, pero muy trastornado, por la forma en que lo realizó. No tiene nada que ver con el crimen organizado. Aparentemente fue un robo, fue un forcejeo por un robo. Cuando ella grita, él la agrede”, puntualizó la gobernadora en sus primeras declaraciones sobre los hechos, que ocurrieron el 12 de septiembre.
Detención del Sospechoso y Reacciones del Gobierno
Las palabras de González Saravia llegan en un momento crítico, coincidiendo con el informe del secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, quien anunció la captura del sospechoso identificado como “El Trompas”. Este arresto tuvo lugar en el municipio de Cuautla, ubicado a unos 120 kilómetros al sur de la Ciudad de México. La identificación del agresor fue posible gracias a testimonios y a un meticuloso análisis de las cámaras de seguridad que mostraron a un hombre huyendo de la escena con una mochila negra, camisa blanca y pantalones cortos.
González Saravia expresó que el crimen fue un hecho “muy doloroso” para el estado y reafirmó el compromiso de su administración con principios humanistas y de apoyo a las mujeres. Además, indicó que hubiera querido que la detención se hubiera realizado de inmediato y destacó la cooperación entre las autoridades estatales y federales durante la búsqueda del responsable.
Contexto de Inseguridad y Reacciones Estudiantiles
Claudia Tacoronte llegó a México a mediados de agosto para participar en una movilidad académica en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), residiendo en Cuernavaca y viajando a Cuautla para asistir a la Feria Nacional de Medicina Tradicional, donde fue atacada con un arma blanca. Este trágico suceso ha provocado una gran indignación tanto a nivel nacional como internacional, marcando la cuarta muerte de una alumna de la UAEM en un lapso de siete meses. Los casos anteriores de Kimberly Ramos, Karol Toledo y Michelle Itzayana Fuentes también han generado protestas y paros estudiantiles en el estado, reflejando un creciente clamor por la seguridad de los estudiantes.
La violencia en el contexto académico es un problema alarmante que exige atención urgente. La suma de estos incidentes está llevando a las autoridades y a la sociedad a cuestionar la eficacia de las políticas de seguridad implementadas en la región, así como a demandar un comprometido cambio en la forma en que se protege a la comunidad estudiantil.

