La Cámara de Diputados ha dado un paso significativo en la modificación de la reforma constitucional que afecta a aquellos que buscan ocupar puestos de alto nivel en el país. Esta reforma establece restricciones sobre la doble nacionalidad para aspirantes a la Presidencia, gobernadores y a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México.
En un ambiente tenso marcado por protestas de la oposición y acusaciones de traición a la patria, se logró aprobar el proyecto con un total de 344 votos a favor, 116 en contra y una abstención. Entre los debates, el diputado del Partido Verde (PVEM), Jorge Luis Villatoro, fue el único en abstenerse, mientras que el presidente de la Mesa Directiva, Raúl Bolaños-Cacho, expresó su apoyo al proyecto.
Esta legislación, impulsada por la jefa del Ejecutivo Federal, exige que los candidatos a los mencionados puestos renuncien a cualquier nacionalidad extranjera antes de registrarse. Posteriormente, el proyecto será discutido en lo particular en San Lázaro y, si se aprueba, se enviará al Senado para su revisión.
Controversia en el Debate sobre Doble Nacionalidad
Al iniciar el debate, las mociones suspensivas presentadas por legisladores del Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) fueron desechadas, lo que provocó un clima de confrontación. Leonel Godoy, presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales y legislador de Morena, defendió la reforma, asegurando que no afectará los derechos de los migrantes, quienes aún podrán mantener su doble nacionalidad.
“Esta reforma no representa ningún riesgo de perder la doble nacionalidad, pues este derecho sigue reconocido en el artículo 32 constitucional”, afirmó Godoy.
La diputada Lilia Aguilar del Partido del Trabajo (PT) acusó a la oposición de actuar como “traidores a la patria”, argumentando que su enfoque en buscar apoyo extranjero pone en riesgo la soberanía nacional. La intención detrás de la reforma, según la legisladora, es asegurar que los líderes del país sean fieles a México.
Críticas a la Reforma y Derechos Humanos
La oposición, incluyendo a congresistas del PRI, Movimiento Ciudadano (MC) y el PAN, ha manifestado su desacuerdo, afirmando que la reforma divide a los mexicanos entre “ciudadanos de primera” y “de segunda” al limitar los derechos políticos de quienes poseen doble nacionalidad.
Los opositores expresaron sus preocupaciones con pancartas que decía: “Héroes para la economía, extranjeros para la democracia” y “Si su dinero construye a México, sus derechos no deben destruirse”.
“La soberanía no se defiende limitando quién ocupa los cargos. Muchos de Morena tienen la bandera de México en el suelo”, gritó el panista Germán Martínez.
Martínez también denunció que la reforma es un intento de controlar el poder político, concluyendo que es un claro ataque hacia los migrantes que, según su perspectiva, han sido fundamentales para la economía del país.
A medida que el debate avanza, se hace evidente que la polarización política sigue siendo un desafío, dejando claro que la cuestión de la doble nacionalidad y la lealtad a México sigue suscitando intensas controversias.

