El viernes pasado, se descubrieron los restos de Rubén Alberto Curiel Tejeda, quien se desempeñaba como encargado jurídico de la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno de Puebla. Este hallazgo ha desatado una serie de controversias y versiones contradictorias sobre las circunstancias de su deceso.
Reacción de la familia ante la controversia
Frente al revuelo mediático, la viuda de Curiel Tejeda, Adalit Aguilar, utilizó sus plataformas digitales para aclarar la situación y rechazar las especulaciones. En un emotivo mensaje, Aguilar afirmó que “el deceso de Rubén Alberto Curiel Tejeda corresponde a un acto deliberado contra su propia vida”. Con estas palabras, busca poner fin a las conjeturas que han surgido.
“Con profundo dolor lamento confirmar la triste decisión que tomó mi esposo Rubén Alberto Curiel Tejeda, de abandonar esta vida de esta manera tan trágica”, expresó Aguilar.
Discrepancias en las versiones de los hechos
A pesar del pronunciamiento de Aguilar, han surgido voces disidentes que cuestionan la versión oficial de un suicidio. Alfredo Torres, primo del fallecido, ha manifestado su desacuerdo, subrayando que Curiel Tejeda no tenía intenciones de terminar con su vida, dado su compromiso ético y sus proyectos de futuro.
Torres también señaló la falta de apoyo institucional por parte de la administración de Alejandro Armenta, sugiriendo que hubo represalias de grupos con intereses en contra de la labor del extinto funcionario, quien siempre ha sido considerado una figura íntegra en el ámbito gubernamental.
Investigación en curso sobre el hallazgo
El descubrimiento de los restos de Curiel Tejeda se produjo en el Centro Integral de Servicios (CIS) en Angelópolis. Posteriormente, el órgano de procuración de justicia de Puebla inició una investigación, y los primeros peritajes forenses y criminalísticos han sugerido que el caso se alinea con la hipótesis de un suicidio. Esta información sigue siendo objeto de análisis dentro del expediente ministerial.
La búsqueda de respuestas sobre las circunstancias que rodean este trágico evento continúa, mientras las opiniones se polarizan entre la familia de la víctima y las autoridades locales. La inquietud sobre la real naturaleza de su muerte persiste, poniendo de relieve la complejidad de los temas de salud mental y las presiones que enfrentan los servidores públicos en Puebla.

