La Arquidiócesis de México Implementa Iniciativa de Buzones de Paz
En una respuesta enérgica a la crisis de desapariciones en el país, la Arquidiócesis Primada de México anuncia la instalación de Buzones de Paz en sus 420 parroquias. Esta iniciativa comenzará en localidades críticas, como el Ajusco, y busca proporcionar un canal anónimo para recibir información sobre personas desaparecidas. La medida se da a conocer a pocas horas de conmemorar el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, que se celebra cada 30 de agosto.
Encuentro Con Familias Buscadoras
Durante una reunión celebrada con familiares de personas desaparecidas, el obispo auxiliar, Francisco Javier Acero Pérez, subrayó la importancia de orar por los ausentes en todos los templos del territorio arquidiocesano este próximo domingo, en línea con el mensaje del arzobispo primado de México, el cardenal Carlos Aguiar Retes.
Un Llamado a la Empatía
Acero Pérez hizo un llamado a las autoridades para que escuchen a las familias en duelo. “Las víctimas buscan atención, no discursos vacíos. Necesitan nuestra compasión y respuestas concretas”, enfatizó el prelado. Además, instó a quienes están involucrados en el crimen organizado a reflexionar sobre sus acciones:
“Matar es pecado y delito. Entreguen sus armas. Rezamos por ustedes. Conviértanse, se lo suplico en nombre de todas estas mamás y toda la gente que sufre violencia”, resaltó.
Esperanza en la Búsqueda de Nuestros Seres Queridos
Las inquietudes de las familias se hicieron eco en las voces de las abuelas y madres presentes. “Lo único que queremos es localizar a nuestros hijos. La información en los Buzones de Paz será anónima y sin juicio”, afirmaron. La confianza en la Iglesia como apoyo en estos momentos se destaca, aludiendo a la esperanza de que sus seres queridos regresen a casa.
Testimonios de Resiliencia
La señora Guadalupe Alejandra Aguilar Jáuregui, compartió su desgarradora historia: “Busco a mi hija Yoselín Pérez Aguilar, desaparecida el 31 de marzo de 2022. Mi hijo Juan Jesús desapareció el 23 de septiembre de 2017, y desde entonces, he enfrentado un dolor profundo y resistencia”. Con voz temblorosa, relató cómo su búsqueda le costó la vida de su pareja y la desaparición de otra hija, reflejando una realidad devastadora.
“Este contexto me obligó a huir de Guanajuato. Pido a la Iglesia apoyo para quienes han sido desplazados. Aunque encontré refugio, sigo enfrentando dificultades. Mi relación con la fe ha crecido. Desde que desapareció mi hijo, rezo todos los días”, concluyó formulando un deseo de paz y acercamiento a la comunidad.

