Eran casi las 7 de la mañana del martes 7 de julio en Houston, Texas. Lorenzo Salgado Araujo, ciudadano mexicano de 52 años, conducía su camioneta rumbo a su trabajo. Lo acompañaban tres personas, entre ellas su hermano menor, Víctor Hugo Salgado Araujo.
Según el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, agentes del ICE buscaban a dos personas originarias de Guatemala. Al vigilar una propiedad vinculada a esa investigación, observaron una furgoneta blanca conducida por Salgado Araujo y, al considerar que uno de los pasajeros se parecía a uno de los sospechosos, iniciaron la detención. Los objetivos que buscaban no se encontraban en el vehículo.
Durante el operativo, un agente federal disparó en el abdomen al conductor. Salgado Araujo falleció horas después en un hospital.
Dos versiones que no coinciden
Las autoridades federales argumentaron que el conductor convirtió su vehículo en un arma e intentó atropellar a un oficial, razón por la cual el agente disparó. Sin embargo, la propia portavoz del departamento confirmó que los agentes involucrados no portaban cámaras corporales, y hasta el momento no ha surgido evidencia en video que respalde esa versión oficial.
Los hijos de Salgado Araujo ofrecen una explicación distinta. Dijeron en conferencia de prensa que creen que su padre intentó huir porque lo perseguían vehículos sin distintivos oficiales. Ronaldo Salgado, su hijo mayor, expresó su indignación al enterarse de que nadie en la furgoneta era en realidad objeto de la investigación que buscaban los agentes.
Ronaldo también describió haber visto un video en el que se ve a su padre agonizando momentos después de resultar herido. Videos que han circulado en redes sociales muestran a agentes de inmigración rodeando a un hombre que se sujeta el abdomen, y a otro hombre en el suelo con las manos en la espalda mientras alguien grita de dolor.
Quién era Lorenzo Salgado Araujo
Salgado Araujo llevaba 35 años viviendo en Estados Unidos sin autorización migratoria. Tenía tres hijos estadounidenses y un pequeño negocio de construcción. Según su familia, había iniciado el proceso para regularizar su estatus migratorio y se encontraba tramitando un permiso de trabajo.
Mi padre no merecía morir, dijo su hijo Ronaldo en conferencia de prensa. Merecía una vida tranquila como esposo, padre y generador de empleo para decenas de hombres que buscaban el sueño americano. La familia pidió una investigación exhaustiva.
Lo único que quería en la vida era proveer para su esposa y ver cómo sus hijos se convertían en personas maravillosas, agregó Ronaldo.
Su hermano Víctor Hugo, quien viajaba con él ese día, permanece detenido por motivos migratorios en un centro en Conroe, Texas. Dominga Aguilar Salgado, esposa de otro hermano de la familia, dijo que no han podido hablar con él. Señaló que él fue testigo directo de lo ocurrido.
La reacción de organizaciones civiles
La Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos, la mayor organización de derechos civiles hispanos en Estados Unidos, calificó la muerte como un asesinato. Su presidente nacional, Román Palomares, dijo que ante la falta de pruebas no queda otra opción que concluir que un hombre fue asesinado ilegalmente en las calles de Houston.
Domingo García, otro directivo de la organización, fue más allá al señalar que no fue asesinado un inmigrante indocumentado, sino Lorenzo Salgado, un padre, esposo y dueño de un pequeño negocio que se dirigía a trabajar. Calificó lo ocurrido como parte de una represión selectiva contra los latinos en las calles de Houston por el color de su piel, y exigió una investigación independiente, señalando que no esperan la verdad del Departamento de Justicia ni del FBI, sino un encubrimiento.
El jueves por la noche, unas 40 personas asistieron a una vigilia en el lugar del tiroteo, donde se montó un memorial improvisado con velas, flores, rosarios, globos y fotografías de Salgado Araujo. Algunos carteles decían que no van a mirar para otro lado y que cada vida es valiosa, independientemente de su situación migratoria.
Muertes bajo custodia del ICE
Este caso se suma a una tendencia que ya había generado preocupación internacional. El pasado 26 de junio, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, instó a Estados Unidos a abrir investigaciones independientes sobre las muertes en centros de detención del ICE, calificando de alarmante su incremento.
Según datos oficiales citados por el organismo, 18 personas murieron en centros del ICE durante los primeros cinco meses de 2026, más una muerte adicional registrada en junio. En comparación, en todo 2025 se registraron 33 fallecimientos, frente a 11 en 2024.
Türk pidió investigaciones rápidas, independientes, imparciales y eficaces sobre todas las muertes bajo custodia del ICE, señalando que los responsables de violaciones a la ley deben rendir cuentas y que deben respetarse los derechos de las familias de las víctimas a conocer la verdad.
La respuesta del gobierno mexicano
El gobierno de México anunció que presentará denuncias penales ante fiscalías estatales y el Departamento de Justicia de Estados Unidos por las muertes de 17 connacionales bajo custodia y durante operativos del ICE, 14 de ellas bajo custodia y tres durante operativos.
En conferencia matutina, el canciller Roberto Velasco recordó el caso de Salgado Araujo y demandó que sea investigado con seriedad. Explicó que la Secretaría de Relaciones Exteriores solicitará apoyo a la Fiscalía General de la República para presentar de manera formal denuncias contra quien resulte responsable, pasando del ámbito diplomático a acudir directamente ante las fiscalías estadounidenses.
Velasco recordó que México ya había presentado notas diplomáticas de protesta por cada uno de estos casos, y que planteó la gravedad de la situación directamente ante el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.
Las investigaciones en curso
La oficina del inspector general del Departamento de Seguridad Nacional está llevando a cabo una investigación sobre el tiroteo. La oficina del FBI en Houston, por su parte, enfocará su investigación en lo que las autoridades han calificado como un ataque a un agente federal.
Es un antecedente relevante que en otros tiroteos similares relacionados con la aplicación de la ley de inmigración, videos posteriores han contradicho las versiones oficiales de los agentes involucrados, incluyendo dos tiroteos mortales ocurridos en Mineápolis en enero de este año.

