El inquietante ingreso de teléfonos celulares en las cárceles de la CDMX: un problema creciente
En varios centros penitenciarios de la Ciudad de México, persiste una alarmante práctica: el ingreso ilegal de teléfonos celulares y otros objetos no autorizados. A pesar de los esfuerzos de las autoridades para frenar este fenómeno, testimonios de familiares indican que la corrupción interna facilita que estos artículos crucen los filtros de seguridad mediante sobornos.
Corrupción y sobornos: la puerta de entrada para lo ilegal
- Las cuotas por el ingreso de objetos no autorizados fluctúan entre $500 y $1,000 pesos.
- Algunos custodios aceptan pagos durante las revisiones, lo que evidencia una grave falta de control interno.
Este sistema permite que los reclusos utilicen dispositivos electrónicos para actividades delictivas. El impacto de estas prácticas no solo afecta a la seguridad dentro de las cárceles, sino también a la sociedad en general.
Teléfonos móviles: herramientas de extorsión desde el interior
Como explica Johan Alexis García García, asesor de Crisis y Negociación de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, los teléfonos no sirven solo para comunicaciones personales. Se han convertido en instrumentos clave para realizar delitos, principalmente extorsiones que afectan a miles de ciudadanos:
“Suelen ser grupos atomizados que operan desde centros penitenciarios realizando llamadas delictivas.”
— Johan Alexis García García
Se estima que los reclusos que logran establecer contacto con el exterior mediante celulares pueden funcionar como células delictivas. Estos internos pagan entre $2,000 y $2,500 pesos semanales para gozar de menos restricciones, lo que les permite continuar con sus actividades criminales.
Las redes sociales, un aliado inesperado para los delincuentes
El acceso a redes sociales proporciona a los delincuentes una herramienta adicional. Hoy día, la información personal que está disponible públicamente facilita que los extorsionadores identifiquen a sus víctimas y desarrollen planes más creíbles:
- Rastreo de relaciones personales
- Obtención de rutinas diarias
- Acceso a números telefónicos
García ha señalado que obtener información de manera tan accesible representa un reto considerable para la seguridad pública:
“La información está al alcance de cualquier persona y los delincuentes la utilizan para llevar a cabo sus crímenes.”
— Johan Alexis García García
Extorsiones: un fenómeno persistente
Los datos son reveladores: más del 90% de las extorsiones en el país se realizan mediante llamadas telefónicas o plataformas digitales, un fenómeno que sigue en aumento a pesar de los esfuerzos instucionales por detenerlo.
Esta modalidad indirecta indica que, incluso tras las rejas, los delincuentes tienen la capacidad de afectar a la ciudadanía gracias a herramientas tecnológicas:
“La extorsión indirecta, ya sea por medios digitales o teléfonos, representa más del 90% de los casos actuales.”
— Experto en seguridad
Operativos sin resultados: un problema sin solución
En 2024, las autoridades de la CDMX llevaron a cabo operativos en los centros penitenciarios que resultaron en el aseguramiento de 6,633 teléfonos celulares, los cuales fueron destruidos. Sin embargo, estas acciones no han logrado erradicar el problema de fondo:
- La corrupción y los sobornos siguen existiendo.
- El ingreso de teléfonos celulares y las actividades delictivas desde las cárceles continúan afectando a la sociedad.
Mientras prevalezcan estas dinámicas, el riesgo para la población se mantendrá, subrayando la necesidad de reformas profundas en el sistema penitenciario.
Para abordar este problema de manera efectiva, es crucial establecer medidas más estrictas y eficaces que impidan el ingreso no autorizado de dispositivos electrónicos en las cárceles. La seguridad pública debe ser la prioridad, y cualquier estrategia que apunte a erradicar la corrupción es fundamental para restaurar la confianza en el sistema penitenciario de la CDMX.

