Este fin de semana el tema Rocha Moya fue la conversación obligada en la política mexicana. Aquí tienes el resumen completo de lo que pasó, para que empieces la semana con todo el contexto y entiendas la trascendencia del asunto y lo que puede venir.
El contexto del Caso Rocha Moya:
El 29 de abril, el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció una acusación formal contra 10 funcionarios de Sinaloa por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa. Entre los señalados destacan el senador Enrique Inzunza, el exsecretario de seguridad del estado Gerardo Mérida, y el propio Rubén Rocha Moya. El expediente de las autoridades estadounidenses señaló que la estructura, conformada por políticos, operadores financieros y jefes de seguridad, habría ocupado cargos públicos mientras formaba parte de una red vinculada al tráfico de drogas hacia Estados Unidos.
De los 10 señalados, Gerardo Mérida Sánchez fue detenido el 11 de mayo en Arizona e ingresó al Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn. El 11 de agosto, tres meses después, salió de esa prisión, aunque no se trató de una liberación: el exfuncionario sigue bajo custodia federal mientras avanza el proceso en su contra. Esto es relevante porque se dice que podría estar iniciando un proceso dentro del programa de testigos protegidos en Estados Unidos.
El 1 de mayo, Rocha Moya pidió licencia temporal al gobierno de Sinaloa mientras se realizaban las investigaciones en su contra, argumentando que la decisión respondía a una convicción republicana para facilitar el trabajo de la Fiscalía General de la República. Al día siguiente, el Congreso de Sinaloa aprobó por unanimidad esa licencia. Poco después, la Unidad de Inteligencia Financiera ordenó el bloqueo de las cuentas bancarias del gobernador y de tres de sus hijos, como parte de las indagatorias.
El 26 de mayo, apenas semanas después de pedir la licencia, Rocha Moya compareció ante las oficinas de la FGR en Culiacán, aunque el gobierno federal aclaró que los citatorios relacionados con la investigación formaban parte de las carpetas abiertas y no constituían imputaciones formales en México.
El regreso sorpresa
El viernes 21 de agosto, Rocha Moya retomó la gubernatura de Sinaloa después de 112 días separado del cargo, y dio a conocer que la FGR no había hallado elementos de prueba que lo vincularan con algún delito. Su regreso al Palacio de Gobierno tomó a todos por sorpresa. A través de su cuenta de X informó que durante el periodo de licencia se había puesto a disposición de las autoridades mexicanas para ser investigado.
Y aquí empezó la polémica. Todo apuntaba a que el único que sabía que regresaría a su cargo era él mismo. No lo consultó con nadie, especialmente con la presidenta de la República.
Cuestionada al respecto, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que se enteró del regreso de Rocha Moya al gobierno de Sinaloa por el mismo mensaje que el gobernador publicó en sus redes sociales. La presidenta, en su propia publicación, señaló que ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la nación, deslindándose por completo del regreso del gobernador y criticando su decisión.
Previamente, la Secretaría de Gobernación había publicado un comunicado señalando que no sabían que Rocha Moya regresaría de la licencia, y que se trataba de una decisión totalmente personal del gobernador de la que el gobierno federal no estaba enterado.
De la misma forma comenzaron a llegar comunicados de la dirigencia nacional de Morena, de gobernadores del partido, senadores y diputados. Todos los representantes del movimiento se deslindaron inmediatamente de las acciones de Rocha Moya, enfatizando que su reaparición había sido una decisión estrictamente personal.
Con todo este panorama, empezó a especularse mucho sobre lo que pasaría después: que en el próximo periodo de sesiones avanzaría en la Cámara de Diputados el proceso para retirarle el fuero federal, que en el Congreso de Sinaloa le retirarían el fuero local, que no pasaría nada, o que volvería a pedir licencia ante toda la presión y el desmarque generalizado hacia su figura.
Finalmente, esto último fue lo que ocurrió. Rocha Moya volvió a solicitar licencia al cargo de gobernador a solo un día de haber regresado al Palacio de Gobierno, después de que la presidenta, la Secretaría de Gobernación, el Congreso e incluso su propio partido se pronunciaran en contra de su decisión. A través de redes sociales publicó una carta dirigida al Poder Legislativo de Sinaloa, en la que aseguró que el estado, la nación y el movimiento de transformación están por encima de todo.
¿Por qué regresó así, sin avisar a la presidenta?
Con certeza no se sabe. Pero hay dos elementos que ayudan a entender el contexto de esa decisión.
El primero es el caso de Gerardo Mérida, el exsecretario de seguridad, que podría estar ya colaborando con el programa de testigo protegido en Estados Unidos, y que por tanto podría tener información relevante sobre Sinaloa.
El segundo es que acaba de ser detenido un testigo clave del caso Cuén. Fausto Corrales, señalado como quien acompañó a Héctor Melesio Cuén a la reunión donde fue secuestrado Ismael Zambada, El Mayo, en julio de 2024, y donde el propio Cuén perdió la vida. A esa reunión, según versiones no confirmadas, también estaba invitado Rocha Moya.
En ese contexto, para el gobernador con licencia, regresar a su cargo implicaba también recuperar el fuero constitucional, que funciona como una primera barrera de protección ante una posible detención. Al volver a pedir licencia, Rocha Moya no cuenta con esa inmunidad procesal. Ahora falta ver hacia dónde llevan las investigaciones de las autoridades mexicanas.

