El movimiento que lo detonó todo
La presidenta Claudia Sheinbaum invitó a Luisa María Alcalde a sumarse a su gabinete como consejera jurídica de la Presidencia, en sustitución de Esthela Damián. La salida de Alcalde de la dirigencia nacional de Morena está prevista para el 30 de abril. Este viernes 24 de abril, el partido lanzó la convocatoria de su Consejo Nacional para elegir antes de que termine el mes a quien la suceda. En el breve lapso de esa elección, asumirá la presidencia interina la secretaria general Carolina Rangel.
Aunque el movimiento estaba en el aire desde hace meses, tomó por sorpresa a los órganos de dirección del partido. La llegada de Alcalde a la Consejería Jurídica no puede procesarse en automático: pasa por un trámite estatutario que el partido deberá resolver en los próximos días.
El momento es crítico
El relevo ocurre en uno de los momentos más delicados del calendario político. Falta poco más de un año para las elecciones de 2027, en las que se renovarán la Cámara de Diputados, 17 gubernaturas, 30 congresos locales y los ayuntamientos de 31 entidades. Y el 22 de junio comienza el registro de aspirantes a las precandidaturas, que Morena pretende definir antes de que termine el año.
El tiempo no sobra. La nueva dirigencia tendrá que arrancar prácticamente de inmediato.
Quién llega y con qué peso
Todo apunta a que Ariadna Montiel, actual secretaria de Bienestar, será la próxima presidenta de Morena. La propia Sheinbaum la ha llamado públicamente “la mejor organizadora de México.” Sin embargo, Rangel pide esperar al proceso formal: “Va a ser real quien encabece la presidencia cuando tengamos esta sesión. Hay que esperar la convocatoria.”
En paralelo, Citlalli Hernández, quien renunció la semana pasada a la Secretaría de las Mujeres, asumió la presidencia de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, la instancia que negociará alianzas con el PT y el Partido Verde, y encabezará la definición de candidaturas rumbo a 2027. Es una figura con amplio pedigrí de izquierda y principios afines a los de la presidenta.
La lectura política es clara: Sheinbaum coloca en los dos puestos más estratégicos del partido de cara a la elección a dos mujeres de su absoluta confianza.
Quién retrocede
El relevo en Morena no ocurre en el vacío. Llega acompañado de una serie de movimientos que, a cuentagotas, han ido acotando el espacio de los cuadros con menor alineación a la presidenta.
Andrés Manuel López Beltrán, secretario de Organización de Morena e hijo del expresidente López Obrador, tiene su salida considerada también como inminente, aunque aún no hay definición sobre si se va junto con Alcalde o en una etapa posterior. Su presencia en el partido había generado fricciones y su figura quedó expuesta públicamente tras el escándalo de sus vacaciones en Japón.
Figuras como Adán Augusto López, Alejandro Gertz Manero y Marcelo Ebrard han dado pasos hacia atrás en los últimos meses, en un proceso gradual que los aleja de los centros de decisión. El senador Adán Augusto López también acumuló desgaste por la vinculación de su exsecretario de seguridad en Tabasco con el crimen organizado y por cuestionamientos sobre su transparencia patrimonial.
La lectura de fondo: Sheinbaum toma las riendas
Hasta ahora, Sheinbaum había mantenido una distancia visible de la conducción interna de su partido. El movimiento de esta semana rompe con esa postura. Al impulsar a Montiel y consolidar a Citlalli Hernández en la Comisión de Elecciones, la presidenta toma el control directo de los dos engranajes más importantes de Morena en año preelectoral: quién dirige el partido y quién define las candidaturas.
Carolina Rangel, quien seguirá en la secretaría general, lo admite sin ambages: “Va a seguir habiendo cambios.” Y advierte que quienes aspiren a candidaturas deberán demostrar trabajo territorial, sin confiarse: “Sería mucha arrogancia creer que ya tenemos todo ganado.”
El mensaje implícito es que nadie tiene nada asegurado. Y que quien reparte los boletos para 2027 ahora tiene nombre y domicilio: Palacio Nacional.

