El Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro de la Ciudad de México se encuentra de celebración, pues este 4 de septiembre marca su 57 aniversario. Desde su inauguración en 1969, el Metro ha crecido hasta lograr una red que comprende 12 líneas, 195 estaciones y se extiende por 226.5 kilómetros, convirtiéndose en una pieza clave para la movilidad de la capital.
Día tras día, el sistema transporta aproximadamente 4.5 millones de usuarios, lo que subraya la relevancia de este medio de transporte en la vida cotidiana de cientos de miles de habitantes. Autoridades y trabajadores han destacado el papel esencial de los conductores, quienes enfrentan desafíos constantes para asegurar el correcto funcionamiento del servicio.
Desafíos del Metro: Objetos en las vías y demoras
Uno de los principales retos que enfrentan los operadores del Metro, popularmente conocido como la “limusina naranja”, radica en la cultura vial de los usuarios dentro de las instalaciones. Acciones como la caída intencionada o accidental de objetos sobre las vías representan un inconveniente significativo.
Any Gabriela Pedroza Gutiérrez, con ocho años de experiencia como conductora, compartió sus vivencias en este ámbito. “Lo más complicado es cuando los usuarios no colaboran; a veces, ellos mismos ocasionan que se lancen objetos a las vías. Esto impacta nuestro tiempo de servicio, que está programado en un itinerario”, explicó.
Compromiso y pasión por el servicio público
A pesar de las dificultades diarias, la operadora manifiesta un profundo orgullo y sentido de responsabilidad por ser parte del sistema de transporte masivo más importante de México. “Desde pequeña soñaba con ser conductora. Ahora, tengo la satisfacción de transportar a miles de personas cada día, facilitando su camino al trabajo y a sus hogares”, agregó.
Además, Pedroza envió un mensaje inspirador a las nuevas generaciones y a los niños fascinados por el funcionamiento del Metro, animándolos a seguir sus aspiraciones profesionales. Con frecuencia, los operadores interactúan con los más pequeños, encendiendo las luces de la cabina para mostrarles el interior y así fomentar su interés en el ámbito del transporte público.

