Descubrimiento Arqueológico en T’aqrachullo: Un Tesoro Inca en los Andes
En lo más profundo de los Andes del sur de Perú, se encuentra el sorprendente asentamiento inca conocido como T’aqrachullo, localizado a unos 90 metros sobre el río Apurímac. Este complejo ha dejado boquiabiertos a los arqueólogos, ya que, según National Geographic, su extensión es cuatro veces mayor que la del núcleo urbano de Machu Picchu. Sin embargo, se destaca que esta comparación no se sostiene al considerar el Santuario Histórico en su totalidad.
Importancia Histórica de T’aqrachullo
El Ministerio de Cultura de Perú reporta que T’aqrachullo fue un complejo prehispánico que permaneció oculto por siglos, ubicado a aproximadamente 225 kilómetros al noroeste de Machu Picchu. Desde que comenzaron las excavaciones en 2019, se han documentado cerca de 600 estructuras, que incluyen hogares, templos, fuentes y estructuras defensivas.
Además de su valor histórico, T’aqrachullo ha capturado un interés mundial al estar vinculado con Ancocagua, una ciudad sagrada descrita por cronistas coloniales como un importante sitio de adoración inca.
Hallazgos asombrosos: Lentejuelas de oro, plata y cobre
Según National Geographic, durante más de 30 años T’aqrachullo fue objeto de exploración, pero solo en septiembre de 2022 se realizaron hallazgos significativos. Durante las excavaciones, el equipo liderado por el arqueólogo Dante Huallpayunca descubrió casi 3000 lentejuelas metálicas de oro, plata y cobre, que habían estado ocultas durante siglos.
La investigación determinó que estas lentejuelas fueron elaboradas a principios del siglo XVI como adornos ceremoniales para la élite inca, lo que subraya la importancia del lugar no solo como un centro político y económico, sino también religioso.
Otro hallazgo crucial ocurrió en 2023, cuando el arqueólogo Emerson Pereyra descubrió cimientos de un gran templo que, según el equipo, data de hace unos 2000 años y fue utilizado por los incas, así como por las culturas Qolla y Wari que habitaron el área.
Redescubriendo un pasado olvidado
En la década de 1990, T’aqrachullo no tenía el reconocimiento arqueológico que merece. Los agricultores pastoreaban sus animales y cultivaban papas entre sus ruinas. Como señala National Geographic, el lugar donde se encontraron las lentejuelas metálicas era usado como corral de alpacas.
El cambio comenzó cuando la arqueóloga Alicia Quirita inició estudios en 1990, colaborando posteriormente con el arqueólogo estadounidense Johan Reinhard, quien lo visitó en 1994, lo que dio paso a investigaciones más sistemáticas.
El misterio del final del imperio inca en T’aqrachullo
Los expertos creen que T’aqrachullo podría corresponder a la mítica ciudad de Ancocagua, mencionada en la Crónica del Perú, escrita por el conquistador Pedro Cieza de León en 1553. Este manuscrito hacía referencia a una ciudadela rica en oro y plata cuya ubicación se perdió durante siglos.
Como se detalla en crónicas de la época, bajo el mando de Francisco Pizarro, los conquistadores españoles atacaron el imperio inca en 1532, y Ancocagua jugó un papel crucial durante las rebeliones de los incas. Se describe cómo, al intentar asaltar la fortaleza, los rebeldes bloquearon el acceso y muchos preferían arrojarse por los acantilados antes que rendirse.
LA NACION
Por ahora, las investigaciones continúan para confirmar si efectivamente T’aqrachullo es la misma ciudadela de Ancocagua. Mientras tanto, se están realizando labores de restauración en la zona para convertirla en un atractivo destino turístico.

