La Deserción en el Ejército Ruso: Historias de Huida y Sobrevivencia
El testimonio de un exsoldado
"Yo también recibí una orden, pero no la seguí", afirma Igor Shchetko, un exsoldado de las Fuerzas de Misiles Estratégicos de Rusia, en una entrevista con DW. Su decisión de desertar del Ejército ruso, tras la invasión de Ucrania, fue impulsada no solo por la falta de alternativas, sino por experiencias traumáticas, como el suicidio de un compañero. En un contexto donde muchos otros permanecen en filas, Shchetko se pregunta por qué no todos optan por la deserción.
La huida hacia la libertad
Debido a su rechazo a participar en el conflicto ucraniano, Shchetko huyó a Armenia y luego se trasladó a la Unión Europea. "Cuando supe que me enviarían a la zona de combate, tuve claro que no iría a la guerra bajo ninguna circunstancia", relata, subrayando el miedo que lo impulsó a abandonar su país.
La magnitud de la deserción
El activista de derechos humanos Sergei Krivenko estima que alrededor de 60,000 soldados rusos han desertado o se han negado a combatir. Este fenómeno no se limita a deserciones clásicas; muchos soldados se ocultan dentro de Rusia, mientras que otros intentan ser declarados no aptos para el servicio. Con más de 20,000 causas penales abiertas por deserción, el costo de la negativa a participar es alto: penas de hasta 15 años de prisión o el envío directo al frente.
La composición del Ejército ruso
Desde 2023, el Ejército ruso recurre principalmente a contratos bien remunerados para atraer nuevos reclutas. Estos contratos atraen a un espectro variado de población:
- Presos: Buscan una salida de la vida carcelaria.
- Migrantes: Algunos ven el servicio militar como una vía de integración.
- Habitantes de zonas desfavorecidas: A menudo se enlistan por cuestiones económicas.
En contraste, también existen unidades bien entrenadas y motivadas, refutando la idea de que el Ejército está compuesto únicamente por personas con incentivos económicos.
La violencia y la jerga del frente
La antropóloga Alexandra Arkhipova ha documentado un ambiente de violencia y control dentro de las tropas. Junto a otros investigadores, recopiló testimonios para crear un "diccionario de guerra", que arroja luz sobre la cultura militar. Entre los términos destacados:
- "Casa de pájaros": Refiriéndose a los operadores de drones que vigilan a sus propios compañeros.
- "Foso": Designa lugares de detención ilegal y castigo.
"Cada vez resulta más difícil volver a la vida civil", explica Arkhipova, indicando que muchos soldados consideran la captura o la muerte como las únicas salidas posibles del conflicto.
La guerra como medio de subsistencia
La guerra ha permeado la vida cotidiana en Rusia, convirtiéndose en una fuente de ingresos para numerosas familias. Según el periodista Alexei Tupitsyn, las esposas de soldados movilizados han alcanzado una especie de clase media gracias a los pagos asociados al servicio militar. Muchos han logrado estabilizar su situación financiera y proporcionar una vida más cómoda para sus hijos.
La percepción social de los veteranos
A pesar de los intentos del Estado por glorificar a los veteranos, existe un distanciamiento entre la sociedad civil y los soldados. Antiguos presos que han combatido con compañías militares privadas a menudo enfrentan rechazo. Según Arkhipova, algunas familias de militares también se sienten marginadas, y la búsqueda de reconocimiento por parte de sus esposas a menudo resulta en un rechazo social.
Conclusión
La deserción entre los soldados rusos es un fenómeno complejo que refleja el descontento, el miedo y las difíciles circunstancias económicas. Con testimonios como el de Igor Shchetko, surge una narrativa de resistencia y supervivencia en medio de la guerra.
Para obtener más información sobre las implicaciones de la guerra en Rusia y otros temas relacionados, visita DW y otros medios de comunicación que cubren estos eventos globales.

