En un solo trimestre, la demarcación que dirige Gabriela Osorio Hernández bajó 14.2 puntos en percepción de inseguridad, la caída más pronunciada de las 16 alcaldías, de acuerdo con la ENSU del INEGI publicada el 24 de julio.
Los resultados hablan por sí solos. La más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) coloca a Tlalpan como la alcaldía que más redujo la percepción de inseguridad en la Ciudad de México durante el segundo trimestre de 2026: pasó de 57.9% a 49.7%, una caída de 14.2 puntos porcentuales respecto al trimestre anterior. Ninguna otra demarcación de la capital logró una reducción tan grande en tan poco tiempo.
El dato no es aislado. La misma encuesta registra que la victimización en hogares tlalpenses también bajó, de 34.4% a 31.1% en el último semestre — otra señal de que la tendencia es sostenida y no un resultado de un solo mes.
Detrás de la cifra hay una estrategia. La alcaldesa Gabriela Osorio Hernández ha sostenido una coordinación sin precedentes con el Gobierno Federal, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, y con la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, a cargo de Clara Brugada. Esa coordinación se sostiene con trabajo diario: cada mañana se realiza un gabinete de seguridad para revisar el estatus operativo de la demarcación, y se han reforzado los rondines nocturnos con comunicación directa hacia las colonias, para mantener informados a los vecinos sobre los recorridos de vigilancia.
El resultado más visible de esa estrategia es el despliegue operativo: Tlalpan pasó de 6 patrullas activas en 2024 a 53 unidades desplegadas hoy en toda la demarcación — casi nueve veces más presencia policial en las calles.
Más allá de las cifras, el mensaje de fondo es claro: en Tlalpan hay un gobierno que responde. Los resultados de esta ENSU son históricos para una de las alcaldías más extensas del sur de la ciudad, y confirman que el modelo de proximidad y coordinación institucional está dando resultados medibles.
Independientemente de las lecturas políticas que se quieran hacer desde otras trincheras, los números de esta encuesta —elaborada por un organismo autónomo como el INEGI— son contundentes y difíciles de discutir.

