En la era del fútbol profesional moderno, la gestión y comercialización de los derechos televisivos juegan un rol crucial en el éxito económico de las ligas y clubes. A nivel mundial, competiciones de renombre, como la Major League Soccer (MLS) en Estados Unidos, así como las principales ligas de Europa y Sudamérica, han optado por un modelo de transmisiones unificadas, donde cada liga centraliza la gestión de los derechos audiovisuales de todos sus equipos.
En contraste, la Liga MX ha mantenido una estructura de negociación individual, donde cada club maneja sus contratos de forma independiente. Sin embargo, los líderes del fútbol mexicano están impulsando un cambio significativo hacia la centralización de sus derechos de transmisión, con el objetivo de consolidar los acuerdos en una sola bolsa.
Plan de Centralización para 2028
La Liga MX tiene como meta transformar su modelo de negocio para que, para el año 2028, la centralización de los derechos audiovisuales sea una realidad. Esta estrategia se enmarca dentro de una reestructuración más amplia que comenzó hace más de dos años, enfocándose en actualizar su gobierno corporativo para ofrecer transparencia y solidez a la organización.
Según Francisco Iturbide, presidente de la Liga MX, esta iniciativa no solo busca mejorar las transacciones comerciales, sino redefinir la relevancia de la liga en el ámbito global. Iturbide señala:
“Hemos estado construyendo en los últimos dos años una actualización en nuestro gobierno corporativo, fundamental para dar pasos agigantados hacia nuestro objetivo de centralización de derechos.”
El panorama es optimista, pero también reconoce las dificultades que este proceso conllevará. El primer desafío radica en las negociaciones con clubes que aún mantienen contratos vigentes con diversas cadenas de televisión. Para avanzar, la Liga tendrá que dialogar con esas instituciones para cancelar o esperar el término de dichos convenios antes de poder avanzar en su plan.
Perspectivas a Largo Plazo
A largo plazo, la centralización de derechos no solo se plantea como una estrategia comercial, sino también como una solución a problemas estructurales dentro del fútbol mexicano, como la baja remuneración en comparación con la liga de expansión. Este enfoque permitiría la reactivación de un sistema de ascenso y descenso sostenible, proporcionando fondos de solidaridad y paracaídas financieros a los clubes de menor presupuesto.
Sobre las complejidades de este importante cambio, Iturbide detalla que será un proceso meticuloso:
“Este es un proyecto que debemos abordar con precaución, buscando pasos firmes y sólidos. Nuestro objetivo es encaminarnos hacia algo histórico que permita a la Liga MX crecer exponencialmente. No podemos continuar con crecimientos mínimos, buscamos una expansión significativa.”
Por tanto, la centralización de los derechos de transmisión se presenta no solo como una necesidad económica, sino como una oportunidad única para el fútbol mexicano de reinventarse y posicionarse como una de las ligas más competitivas del mundo. La dirección hacia la que avanza la Liga MX podría marcar un antes y un después en su historia, reafirmando su lugar en el panorama futbolístico internacional.

