Durante 22 años, México mantuvo un tipo de cambio oficial fijo de 12 pesos con 50 centavos por dólar. La paridad permaneció prácticamente intacta desde 1954 hasta que, hace exactamente 50 años, dejó de ser sostenible.
El 31 de agosto de 1976, el entonces secretario de Hacienda, Mario Ramón Beteta, anunció el fin de aquella paridad y el inicio de un régimen de flotación del peso.
Beteta describió el tipo de cambio fijo como una “camisa de fuerza” para la economía mexicana de la que era necesario desprenderse.
Ese mismo año, el dólar terminó cotizando cerca de los 20 pesos.
La devaluación de 1976 se convirtió en uno de los grandes parteaguas de la historia económica reciente de México. Pero el problema no comenzó aquel 31 de agosto.
¿Por qué México abandonó el dólar a 12.50 pesos?
El economista Gerardo Esquivel señala, en un análisis publicado con motivo del 50 aniversario de la devaluación, que el ajuste cambiario no fue realmente la causa de la inestabilidad económica que México viviría durante los años posteriores.
Fue, más bien, una manifestación de problemas estructurales que ya se habían acumulado y que se agravaron hacia el final del gobierno de Luis Echeverría.
El déficit público había aumentado, las presiones inflacionarias eran cada vez mayores, el déficit comercial se ampliaba y las reservas internacionales disminuían.
Mantener el dólar en 12.50 pesos exigía que el gobierno y el Banco de México sostuvieran esa paridad incluso cuando las condiciones económicas ya no la justificaban.
Con el tiempo, defender el tipo de cambio se volvió cada vez más costoso.
Por eso, explica Esquivel, tampoco es del todo preciso afirmar que el régimen cambiario fuera en sí mismo una camisa de fuerza.
El problema era que aquella paridad concreta ya no correspondía con la realidad económica del país.
No era simplemente una prenda demasiado rígida. Era una prenda que ya no quedaba.
La devaluación fue el síntoma, no la causa
El abandono del tipo de cambio fijo marcó el comienzo visible de un periodo prolongado de inestabilidad macroeconómica.
En las décadas siguientes, México atravesaría nuevas devaluaciones, episodios de alta inflación, crisis de deuda y fuertes ajustes económicos.
Pero la devaluación de 1976 no provocó por sí sola ese ciclo.
El deterioro de las finanzas públicas, los desequilibrios externos y la pérdida de reservas ya estaban presentes antes de que el gobierno decidiera abandonar la paridad de 12.50 pesos por dólar.
El tipo de cambio simplemente dejó de poder ocultarlos.
Qué tan distinto es México 50 años después
Medio siglo después, el panorama económico es radicalmente distinto.
México ya no tiene un régimen de tipo de cambio fijo. El peso opera bajo un esquema flexible en el que su precio frente al dólar se determina principalmente en el mercado.
Eso significa que el Banco de México no necesita gastar reservas internacionales para defender una paridad específica.
La diferencia también puede verse en el sector externo.
En 1976, México registró un déficit comercial de alrededor de 3 mil millones de dólares, equivalente a cerca del 5 por ciento del producto interno bruto.
En 2026, en cambio, el país ha registrado incluso un ligero superávit comercial durante parte del año y, de producirse un déficit al cierre, las estimaciones apuntan a que sería considerablemente menor como proporción de la economía.
De 1,412 millones a más de 258 mil millones de dólares en reservas
Uno de los contrastes más grandes se encuentra en las reservas internacionales.
De acuerdo con el Informe Anual del Banco de México, México terminó 1976 con aproximadamente mil 412 millones de dólares en activos internacionales.
Esa cantidad ni siquiera alcanzaba para cubrir seis meses de un déficit comercial como el que registró el país aquel año.
Hoy, las reservas internacionales del Banco de México superan los 258 mil millones de dólares.
Si el déficit comercial de 2026 terminara cerca de los 10 mil millones de dólares que anticipan algunos analistas del sector privado, las reservas actuales equivaldrían a varias décadas de un déficit de ese tamaño.
La comparación muestra hasta qué punto cambió la capacidad de México para enfrentar desequilibrios externos.
De temer a un peso débil a preocuparse por uno demasiado fuerte
Hay otro contraste llamativo.
En 1976, la gran preocupación era evitar que el peso siguiera perdiendo valor.
Hoy algunos sectores enfrentan el problema contrario.
Exportadores, empresas vinculadas al turismo y familias receptoras de remesas pueden
El contraste es especialmente visible al comparar el tipo de cambio actual con el de hace una década.
El dólar ronda actualmente los 17 pesos, por debajo de los aproximadamente 18.9 pesos que costaba en la misma fecha de 2016.
En términos nominales, eso significa que hoy el dólar cuesta alrededor de 10 por ciento menos en pesos que hace exactamente diez años.
La apreciación es todavía mayor cuando se toma en cuenta la inflación acumulada entre ambos países.
¿Está en riesgo el peso por haberse apreciado tanto?
A pesar de esa apreciación, el tipo de cambio no parece enfrentar hoy el mismo tipo de vulnerabilidad que en otros momentos de la historia económica mexicana.
En décadas anteriores, un peso excesivamente apreciado podía terminar acumulando desequilibrios hasta desembocar en un ajuste abrupto.
Hoy el contexto es distinto.
Según el análisis de Esquivel, el sector externo, que durante buena parte del siglo XX fue una fuente recurrente de inestabilidad para México, ya no representa el principal riesgo macroeconómico del país.
La apertura comercial y la mayor competitividad de las exportaciones mexicanas permiten mantener un balance externo mucho más sostenible.
Incluso un déficit comercial moderado podría financiarse sin grandes dificultades mediante los flujos de inversión extranjera directa que recibe México.
El reto de México ya no está en defender el tipo de cambio
Eso no significa que la economía mexicana esté libre de problemas.
Significa que los principales desafíos cambiaron.
Esquivel plantea que los problemas más importantes de la economía mexicana actual se encuentran en la falta de inversión, el bajo crecimiento económico y la limitada capacidad para generar suficientes empleos formales.
Hace 50 años, México enfrentaba el colapso de una paridad cambiaria que ya no podía sostener.
Durante 22 años, el número de 12.50 pesos por dólar había dado una apariencia de estabilidad.
El 31 de agosto de 1976 quedó claro que esa estabilidad había terminado.
Medio siglo después, el peso ya no necesita defender una cifra específica.
El reto de México está ahora en otra parte: lograr que una economía con un tipo de cambio mucho más sólido también sea capaz de invertir más, crecer más y generar mejores empleos.
Preguntas Frequentes
¿Cuánto tiempo estuvo el dólar en 12.50 pesos en México?
México mantuvo una paridad oficial de 12.50 pesos por dólar durante aproximadamente 22 años, desde 1954 hasta el 31 de agosto de 1976.
¿Por qué el dólar costaba 12.50 pesos?
Porque México operaba bajo un régimen de tipo de cambio fijo. Las autoridades mantenían una paridad determinada frente al dólar en lugar de permitir que el precio de la moneda se ajustara libremente en el mercado.
¿Por qué terminó el dólar a 12.50 pesos en 1976?
La paridad se volvió insostenible debido a una combinación de déficits fiscales, inflación, déficit comercial y pérdida de reservas internacionales.
¿Qué pasó el 31 de agosto de 1976?
El gobierno mexicano anunció el abandono de la paridad fija de 12.50 pesos por dólar y permitió que el peso comenzara a fluctuar frente a la moneda estadounidense.
¿Quién anunció la devaluación de 1976?
El anuncio fue realizado por Mario Ramón Beteta, entonces secretario de Hacienda durante el gobierno de Luis Echeverría.
¿Cuánto llegó a costar el dólar después de la devaluación de 1976?
Durante 1976, el tipo de cambio terminó cerca de los 20 pesos por dólar, después de haber permanecido durante años en 12.50 pesos.
¿La devaluación de 1976 provocó la crisis económica de México?
No por sí sola. La devaluación fue principalmente una consecuencia de desequilibrios económicos que ya se habían acumulado, como el déficit público, la inflación, el déficit comercial y la pérdida de reservas.
¿México todavía tiene un tipo de cambio fijo?
No. Actualmente el peso funciona bajo un régimen cambiario flexible, por lo que su precio frente al dólar fluctúa de acuerdo con las condiciones del mercado.

