La ruptura de aliados debilita a Los Chapitos y cambia el mapa criminal en el norte de México
Las fracturas dentro del Cártel de Sinaloa están teniendo consecuencias que van más allá de las bajas y detenciones de sus principales dirigentes. La salida de grupos regionales que antes colaboraban con Los Chapitos les habría costado territorios, personal, ingresos y redes de operación, especialmente en Sonora y Chihuahua.
El investigador Víctor Sánchez Valdés, especialista en crimen organizado y políticas públicas, explicó que la ruptura de una célula puede afectar a toda la estructura porque estas organizaciones operan mediante grupos locales con autonomía y negocios propios.
“En el caso de las traiciones, se te va todo un grupo en su conjunto, incluyendo, evidentemente, a los líderes”, señaló Sánchez Valdés.
A diferencia de la captura o muerte de un mando —que en ciertos casos puede dar paso a un reemplazo—, la deserción de una organización aliada implica perder de una vez sus integrantes y su influencia territorial. Según el especialista, ese tipo de ruptura representa uno de los golpes más relevantes para Los Chapitos.
Los Salazar, Los Paredes y Los Cazadores alteraron el equilibrio en Sonora
Entre los cambios más significativos figura la separación de Los Salazar y su acercamiento a Los Paredes y Los Cazadores. De acuerdo con Sánchez Valdés, estos grupos tenían presencia en prácticamente todo Sonora y en algunas zonas de Chihuahua, por lo que su salida redujo de manera importante la posición de Los Chapitos en la región.
El investigador describió el impacto como una pérdida casi total de la influencia que esa facción tenía en Sonora. Aunque todavía operarían allí células asociadas con Los Chapitos, entre ellas Los Deltas y Los Matazetas, su alcance sería menor que antes de las rupturas.
También mencionó un posible distanciamiento de los Salgueiro Nevárez, que podría repercutir en la presencia de Los Chapitos en Chihuahua. Sin embargo, aclaró que ese movimiento no está confirmado por completo.
El control del fentanilo, una posible causa de la ruptura
Uno de los factores detrás de las divisiones sería la disputa por las ganancias del tráfico de fentanilo. Según el especialista, reportes de inteligencia de Estados Unidos señalan que esa actividad representaba una fuente importante de ingresos para Los Salazar, Los Paredes y Los Cazadores.
La tensión habría surgido cuando Los Chapitos buscaron concentrar el control de ese negocio. La medida habría provocado el descontento de antiguos aliados y contribuido a romper vínculos que llevaban años establecidos.
La separación tiene además un trasfondo histórico. Los Salazar habían colaborado durante más de dos décadas con Joaquín “El Chapo” Guzmán. Junto con los Salgueiro, también participaron en la organización conocida como Gente Nueva, que disputó Ciudad Juárez para el Cártel de Sinaloa.
“Por esta diferencia del fentanilo rompieron esa relación de más de veinte años de colaboración”, explicó Sánchez Valdés.
La Mayiza tiene una ventaja, pero la guerra sigue desgastando a ambos bandos
Las deserciones han favorecido territorialmente a La Mayiza, el grupo vinculado con los seguidores de Ismael “El Mayo” Zambada. Sánchez Valdés considera que esa facción cuenta con una ventaja moderada en el conflicto iniciado en septiembre de 2024, aunque advierte que no se trata de una victoria definitiva.
Las dos facciones han perdido hombres, recursos y zonas de influencia. Por eso, el especialista define el enfrentamiento como una disputa prolongada y costosa, cuyo desenlace todavía es incierto.
“Va ganando la Mayiza, sí, pero en realidad las dos facciones se han visto afectadas. Las dos han perdido hombres, territorios y dinero en esta guerra”, afirmó.
En opinión del investigador, los avances de un bando no bastan para determinar quién ganará. La confrontación podría extenderse sin cambios decisivos en el balance de poder, mientras ambas estructuras continúan debilitándose.
El acercamiento de Los Chapitos al CJNG podría abrir nuevos riesgos
Otro factor que podría complicar la posición de Los Chapitos es su acercamiento al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Sánchez Valdés advirtió que permitir la presencia de un grupo rival en territorios propios puede convertirse en un riesgo estratégico: no hay garantías de que una alianza temporal se limite a los espacios acordados.
“Al darle entrada al Cártel Jalisco a sus territorios, Los Chapitos no pueden estar seguros de que ese cártel no vaya a tomar esos territorios para sí”, advirtió.
El especialista sostiene que el CJNG podría aprovechar su llegada para ganar terreno y disputar actividades económicas en zonas que antes estaban bajo influencia de Los Chapitos. La Mayiza, en cambio, mantiene conflictos abiertos con el grupo jalisciense y, según el análisis, no enfrenta el mismo riesgo derivado de permitirle operar en sus áreas.
Qué organizaciones podrían beneficiarse de la disputa
El debilitamiento simultáneo de las dos facciones sinaloenses podría brindar oportunidades a otros grupos criminales. Sánchez Valdés señaló al CJNG como el posible principal beneficiario, por su tamaño y por su presencia o disputa de territorios en distintas partes del país.
- El CJNG podría buscar expandirse en estados como Nayarit, Zacatecas, Guanajuato, San Luis Potosí, Chiapas y Oaxaca.
- La Nueva Familia Michoacana también podría ocupar espacios que queden desatendidos si sus rivales pierden capacidad operativa.
El investigador considera que la Nueva Familia Michoacana es una de las organizaciones de mayor tamaño en el país, detrás del CJNG y de las dos principales facciones del Cártel de Sinaloa. Si estas continúan perdiendo fuerza, advirtió, otros grupos podrían crecer y alterar aún más el equilibrio criminal.
Una posible fragmentación del Cártel de Sinaloa
Por ahora, Sánchez Valdés no ve un escenario claro de desaparición de Los Chapitos. Sin embargo, una eventual captura de alguno de sus principales dirigentes podría abrir nuevas divisiones. Tanto esa facción como La Mayiza cuentan con células con capacidad para buscar autonomía si pierden a sus figuras centrales.
Ese proceso podría convertir la actual disputa entre dos bloques en una fragmentación más amplia, con grupos que se separen y establezcan alianzas propias. Para el especialista, la estructura del Cártel de Sinaloa está debilitada, pero conserva células poderosas capaces de actuar por cuenta propia.
El resultado inmediato es una guerra de desgaste que no parece cercana a terminar. Mientras Los Chapitos y La Mayiza acumulan pérdidas, sus rupturas internas y la presión de organizaciones rivales podrían seguir modificando el control territorial y el mapa del crimen organizado en México.

